Bajo la Luz de la Aurora

Blog de historia del arte de Finlandia y Suecia

Ayer fue 20 de febrero, uno de los días internacionales del gato. Por ello hoy presentamos la obra “Gato acostado, Mosse” (“Makaava kissa, Mosse”), realizada entre 1872 y 1873 por la artista finlandesa Maria Wiik (Helsinki, 1853 – Helsinki, 1928). Con unas medidas de21 x 26 cm, se encuentra custodiada en los almacenes del Museo de Arte Ateneum (Ateneumin taidemuseo) en Helsinki.

Gato acostado, Mosse. 1872-1873.
Fotografía: Galería Nacional de Finlandia / Hannu Pakarinen.

Maria Catharina Wiik era la más joven del total de cinco hijos del matrimonio compuesto por el arquitecto Johan Erik Wiik (1804-1877) y su esposa Gustava Fredrika (de soltera Meyer, 1817-1884). Maria acudiría a la Escuela sueca de mujeres (Svenska fruntimmersskolan) en la capital finlandesa, interesándose por las clases de dibujo desde su infancia. De sus primeros años es la obra de ésta semana, mostrando al gato familiar, Mosse, sobre un cojín.

El animal, de pelaje pardo con partes blancas, se encuentra reposando en una estancia indefinida con fondo neutro. Sus patas traseras están bajo su cuerpo mientras que las delanteras se recogen hacia su pecho. Su rostro es el de un animal cuidado y tranquilo, con ojos entrecerrados y orejas de punta a la vez que su cola se enrosca cerca del cuerpo, pudiendo entregarse al sueño sin preocuparse de posibles amenazas.

Gato acostado, Mosse. 1872-1873.
Detalle rel rostro.
Fotografía: Galería Nacional de Finlandia / Hannu Pakarinen.

La luz incide directamente en el rostro afable de Mosse, mientras que la paleta empleada es a través de matices pardos y blancos que contrastan con los tonos fríos del fondo y los rojizos del cojín, todo ello a través de una pincelada ligera con poco empaste.

El gusto por el dibujo y la pintura haría que la familia animara a Maria a matricularse en la Escuela de Dibujo de la Asociación de Arte de Finlandia (Suomen Taideyhdistyksen piirustuskoulu), siendo alumna de la institución entre 1874 y 1875. Durante su segundo año compatibilizaría con clases en la escuela privada del pintor Adolf von Becker (1831-1909) hasta 1877. Ese año viajaría a París para continuar su formación en la Académie Julian del pintor Tony Robert-Fleury (1837-1912). En Francia conocería a Amélie Lundahl (1850-1914), pero Maria Wiik se vería obligada a regresar a su país natal debido al fallecimiento de su padre. Regresaría a París varios meses más tarde, compartiendo vivienda y estudio con Amélie Lundahl, con la que viajaría a la región de Normandía en el verano de 1879. Maria Wiik se convertiría en profesora sustituta en la Escuela de Dibujo de la Asociación de Arte de Finlandia entre 1880 y 1881 mientras compartía estudio en Helsinki con una joven Helene Schjerfbeck (1862-1946). Juntas marcharían a París en 1883 primero y en verano de dicho año a Bretaña. Entre 1887 y 1888 volverían a pintar de forma conjunta en St. Ives en Inglaterra, pero poco después comenzarían a distanciarse.

Maria Wiik en 1899.
Fotógrafo: Daniel Nyblin.
Fotografía: Junta del Patrimonio de Finlandia.

En 1889 Maria Wiik recibiría varios consejos artísticos de manos del pintor simbolista Puvis de Chavannes (1824-1898) y con el cambio de siglo participaría junto a otros artistas finlandeses en la Exposición Universal de 1900 en París, en un pabellón propio, llegando a recibir una medalla de bronce por una de sus pinturas. Desde 1911 su producción artística cambiaría debido a un viaje realizado a Noruega, donde se interesaría por las obras de Edvard Munch (1863-1944). Por las mismas fechas comenzaría a tener pequeños problemas de visión que conllevarían a su ceguera total al final de sus días. Regresaría a Finlandia con breves estancias en balnearios en Suiza, Suecia y Noruega.

A partir de 1916 el marchante Gösta Stenman (1888-1947) visitaría a la pintora en su estudio e iniciaría su reconocimiento artístico que había caído en el olvido, de forma similar a lo acontecido años antes con Helene Schjerfbeck. Hacia 1923 Maria Wiik ejecutaría sus últimas obras y comenzaría a recibir una pensión de artista estatal. Dos años más tarde se sometería a una operación ocular para mejorar su calidad de vida, pero poco después se rompería una de sus piernas en una caída, dejándola postrada en cama hasta su fallecimiento en 1928. Sería enterrada en el cementerio de Hietaniemi (Hietaniemen hautausmaa) de Helsinki.


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