Bajo la Luz de la Aurora

Blog de historia del arte de Finlandia y Suecia

La obra de esta semana se trata de un óleo sobre lienzo titulado “La florista italiana” (“Italialainen kukkaistyttö”), realizado en 1845 por Robert Wilhelm Ekman (1808, Uusikaupunki – 1873, Turku). Con unas medidas de 41 x 33,5 cm, se encuentra en los almacenes del Museo de Arte Ateneum (Ateneumin taidemuseo) de Helsinki.

“La florista italiana”. 1845.
Fotografía: Galería Nacional de Finlandia/ Jenni Nurminen.

Robert Wilhelm Ekman era el último del total de cinco hijos del matrimonio conformado por Karl Kristoffer Ekman (1750-1818), notario y alcalde de la ciudad de Uusikaupunki, y su esposa Sara Elisabet (de soltera Gadolin, 1771-1818). Cuando contaba con diez años sus padres fallecieron, siendo acogidos sus descendientes en diversos hogares. Su formación artística comenzaría en Turku de la mano de Gustaf Wilhelm Finnberg (1784-1833). En 1824 Robert viajaría a Estocolmo junto a su hermano Fredrik Joachim (1798-1872), que se convertiría en sacerdote, para iniciar sus estudios en la Real Academia de Bellas Artes (Kungliga Akademien för de fria konsterna). Desde sus primeros años en la institución sus gustos se inclinaban hacia la ejecución de temas populares frente a los propuestos por la Academia. En 1836 tuvo que convertirse en ciudadano sueco para poder acceder a una beca de viaje.

Robert Wilhelm Ekman entre 1860 y 1873.
Fotógrafo desconocido.
Fotografía: Agencia del Patrimonio de Finlandia.

Al año siguiente, tras graduarse de la institución, viajaría a París para continuar su formación con Paul Delaroche (1797-1859), y posteriormente en Italia (1840) y Múnich (1843). Regresaría a Suecia en 1844, obteniendo el título de agrée formando parte de la Real Academia, y siendo nombrado Pintor de la Corte Real e historiador. Al año siguiente viajaría a Turku para iniciar la decoración de la catedral (Turun tuomiokirkko) con pinturas murales, un trabajo qué completaría en 1854 después de diez largos años. A su llegada a Finlandia ejecutaría la obra de esta semana plasmando a una joven que apoya su cesto de flores sobre un muro.

El lienzo se configura a través de dos elementos principales. El primero es una horizontal en el centro del mismo que conforma un paisaje en cuya parte inferior se encuentra un pequeño pueblo y sobre éste una diagonal crea una cordillera montañosa que da paso a un cielo azul cuajado de nubes algodonosas. El segundo es el óvalo compuesto por diversas especies vegetales, sobre todo hiedra, que enmarca a la protagonista de la obra.

“La florista italiana”. 1845.
Detalle del paisaje y parte del óvalo de hiedras.
Fotografía: Galería Nacional de Finlandia/ Jenni Nurminen.

La joven se encuentra de pie, con un ligero contrapposto en sus caderas, mirando al lado izquierdo mientras sostiene con la mano derecha el asa de mimbre de la cesta de mimbre apoyada en el muro. Ésta contiene varias flores, entre ellas varias peonías y lilas. Su mano contraria, con una rosa entre los dedos, envuelve la muñeca de la extremidad dominante. Viste una falda anaranjada hasta los pies. Su torso se cubre con una camisola interior blanca recogida a la altura de las muñecas y una chaqueta rojiza con mangas hasta los codos y flecos que caen a la cintura. Éste conjunto se acompaña a la altura del pecho de un corsé acabado en punta en su parte inferior y anudado con una lazada del mismo color que la chaqueta. La indumentaria crea un escote recto al inicio del pecho mostrando un cuello que se decora con un rosario de perlas de ámbar. Su rostro es ovalado, de facciones finas, mejillas sonrosadas y ojos claros, enmarcado por un conjunto de tirabuzones que rematan en un gran lazo rojo. Todo ello es cubierto por una pamela de alas anchas decorada con rosas en el inicio de la copa.

“La florista italiana”. 1845.
Detalle del rostro.
Fotografía: Galería Nacional de Finlandia/ Jenni Nurminen.

La luz procede del lado derecho incidiendo mediante una diagonal en el pecho y manos de la figura femenina, creando parte de sombra en el rostro debido al sombrero que porta. La paleta emplea tonos cálidos, como naranjas y rojizos en la indumentaria y en el conjunto floral, contrastando con el blanco níveo de la camisola. El pintor también muestra su habilidad en el uso de matices de verde en el halo vegetal que envuelve la figura y en los colores fríos (azules, añil, índigo) que conforman el paisaje en el fondo del lienzo.

“La florista italiana”. 1845.
Detalle de la cesta de flores y las manos.
Fotografía: Galería Nacional de Finlandia/ Jenni Nurminen.

Mientras trabajaba en los murales de la catedral compaginaba su tiempo como profesor en la Escuela de Dibujo de Turku (Turun piirustuskoulu), que se uniría a la Asociación de Arte de Finlandia (Suomen Taideyhdistys) en 1849. Robert Wilhelm Ekman impartiría sus conocimientos en la institución hasta su muerte. En 1855 recuperaría su ciudadanía finlandesa interesándose por el pasado histórico y los temas populares, particularmente por los procedentes del Kalevala, cuya edición definitiva había sido escrita por Elias Lönnrot (1802-1884) en 1849. El mayor deseo del artista era ilustrar el poema, llegando a ejecutar numerosos bocetos sobre varios pasajes, pero nadie estuvo interesado en financiar el proyecto.

En 1864 sería creada la Asociación de Artistas de Finlandia (Suomen Taiteilijaseura), de la cual Robert Wilhelm Ekman fue nombrado miembro honorario de la misma. Dos años más tarde completaría su gran obra maestra basada en el Kalevala, la “Llamada de Väinämöinen” (“Väinämöisen soitto”), la cual conservaría en su poder hasta su muerte debido a la no aceptación de la misma debido al enfoque romántico del tema frente al gusto realista del momento. La pintura fue presentada durante el inicio del conflicto lingüístico del país, siendo considerada en los círculos culturales suecos como un tema “demasiado finlandés”, mientras que para los hablantes de finés el pintor era “demasiado sueco”. Robert Wilhelm Ekman fallecería en 1873, siendo vendidos todos sus bienes de forma póstuma debido a las deudas acumuladas en vida.


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