Bajo la Luz de la Aurora

Blog de historia del arte de Finlandia y Suecia

Después de un período de inactividad, el blog vuelve a la carga con una pintura histórica titulada“La vergonzosa entrada de Peder Sunnanväder y el maestro Knut en Estocolmo en 1526” (Peder Sunnanväders och Mäster Knuts skymfliga intåg i Stockholm 1526”), realizada en 1879 por el pintor sueco Carl Gustaf Hellqvist (1851, Kungsör– 1890, Múnich, Alemania). Con unas medidas de 171 x 236 cm., forma parte de las colecciones del Museo Nacional (Nationalmuseum) de Estocolmo.

La vergonzosa entrada de Peder Sunnanväder y el maestro Knut en Estocolmo en 1526. 1879.
Fotografía: Nationalmuseum

Carl Gustaf Hellqvist fue uno de los hijos del zapatero Carl Gustaf Hellqvist. Su talento artístico sería descubierto por Axelina Carlsson, institutriz de la familia del escritor Per Adam Wallmark (1777-1858), que daría las primeras lecciones de dibujo al joven Carl. La familia Wallmark ayudaría en 1863 a Hellqvist a conseguir una plaza como estudiante en el taller de la Ópera Real de Estocolmo dirigido por Fritz Alhgrensson (1838-1902). Tres años más tarde lo compatibilizaría con clases en la Real Academia de Bellas Artes (Kungliga Akademien för de fria konsterna). A pesar de que su educación artística pasó por muchas penalidades, fue apoyado por Axelina, que se había mudado a la capital sueca, y algunos de sus profesores, entre ellos August Malmström (1829-1901) y Georg von Rosen (1843-1923). Sin embargo las relaciones con sus compañeros en la Academia no fueron buenas, principalmente tras su rechazo al Grupo de los Oponentes (Opponenterna) que solicitaban reformas en la institución académica.

En 1873, como ilustrador del periódico Ny Illustrerad Tidning, recibiría el encargo de viajar a Trondheim para mostrar la coronación del rey Oscar II (1829-1907), aprovechando la oportunidad de viajar por Noruega tras la ceremonia y participando por primera vez en una muestra artística a su regreso a Suecia. Al año siguiente visitaría la región de Dalarna, clave para el desarrollo de su pintura y en 1875 ganaría el primer premio concedido por la Real Academia de Bellas Artes por su lienzo histórico “Gustavo I acusa al obispo Peder Sunnanväder y al maestro Knut ante el capítulo de la catedral de Västerås”, siendo adquirido por el propio Oscar II.

Ese mismo año de 1875 viajaría a París con la intención de hacerse un hueco en la escena artística parisina, sin embargo se vio obligado a regresar a Estocolmo debido a sus condiciones económicas reanudando su trabajo como ilustrador. En 1877 ganaría una beca de viaje de la Academia, viajando con ella a Alemania, donde recorrería Múnich, Lübeck, Hildesheim o Núremberg, entre otros, realizando algunas obras que serían expuestas en el Salón de París de 1878. Al año siguiente, instalado en la capital bávara junto a su prometida Julie, ejecutaría la obra de ésta entrada. Se trata de un lienzo de corte histórico influenciado por las nuevas referencias de la pintura al aire libre francesa. En él plasma el momento en el que el obispo de Västerås, Peder Jakobsson (llamado despectivamente en algunas crónicas Peder Sunnanväder), junto a su confidente, el sacerdote Knut Mikaelsson (también conocido como Maestro Knut), son conducidos por las calles de Estocolmo de forma ignominiosa tras regresar de su exilio en Noruega seducidos por una promesa de perdón por parte del rey Gustav Vasa (1496-1560) tras el intento de instigación de una insurrección por parte de los religiosos contra el monarca en la región de Dalarna en 1525. En el invierno de 1527 se celebraría un juicio contra ellos en Uppsala, finalizando con la ejecución por decapitación de los clérigos.

La obra se configura a través de varias líneas horizontales en el tercio superior que conforman las fachadas de los distintos edificios de las calles de la capital sueca, posiblementela zona conocida como Gamla Stan (“La ciudad vieja”). El motivo principal del lienzo son los dos rebeldes que montados de espaldas en caballos avanzan por el camino mientras son rodeados por el pueblo llano que contempla su caída en desgracia en actitudes de contemplación, escarnio o agitación, siendo conducidos los protagonistas por un bufón que lidera el cortejo anunciando su llegada cual heraldo y dos músicos que cierran el desfile con tambor y dulzaina.

La vergonzosa entrada de Peder Sunnanväder y el maestro Knut en Estocolmo en 1526. 1879.
Detalle del bufón.
Fotografía: Nationalmuseum.

El más cercano al espectador, montado en un ruano blanco con manchas pardas, es el Maestro Knut. Viste calzas rojas, una capa negra y una camisa blanca con encajes en las mangas. En su cadera porta una espada de madera y sobre su cabeza una corona de paja. Su rostro es de facciones afiladas con mentón prominente y nariz aguileña, que le dan un aire reflexivo e incluso vengativo. Sus manos, cuajadas de anillos, sostienen la cola dorada del caballo para no caerse del mismo. A su altura se encuentra Peder Sunnanväder montado, en un animal más oscuro, vestido con una casulla rojiza con sus manos atadas a la espalda. Su rostro afilado con barba en punta que lo hace más alargado, es coronado por una mitra falsa para acentuar más su condición de miembro de la iglesia caído en desgracia.

La vergonzosa entrada de Peder Sunnanväder y el maestro Knut en Estocolmo en 1526. 1879.
Detalle de Peder Sunnanväder y el maestro Knut.
Fotografía: Nationalmuseum.

El cortejo es dirigido por un bufón de calzas rojas con camisa con flecos y gorro de cascabeles de color amarillo que con su maza se burla de los religiosos. Por el otro lado el flautista viste unas calzas pardas, camisa en tonos fríos oscuros, capa azul y un sombrero rojo con cuernos, mientras que su acompañante lleva calzas a rayas blancas y negras y camisa marrón.

La vergonzosa entrada de Peder Sunnanväder y el maestro Knut en Estocolmo en 1526. 1879.
Detalle de los músicos.
Fotografía: Nationalmuseum.

El ejército real que protege a los rebeldes del pueblo llano no sigue una uniformidad, portando indumentaria variada tanto en diseño como en colores, pero todos portan unas grandes alabardas que en algunos casos equilibran la composición, como en el soldado situado de espaldas al espectador entre el bufón y los religiosos. Para conseguir que el espectador quede involucrado en la obra, Carl Gustaf Hellqvist plasma a unos niños en el lado izquierdo que han abandonado el juego o sus quehaceres diarios para ser partícipes del acontecimiento histórico, siendo el ejemplo más claro el infante con las lazadas de su saya a medio deshacer que permiten que muestre su trasero.

La vergonzosa entrada de Peder Sunnanväder y el maestro Knut en Estocolmo en 1526. 1879.
Detalle de algunos espectadores.
Fotografía: Nationalmuseum.

La luz natural es muy apagada, ayudando a la sensación del ambiente medieval y sucio. Especial atención del artista a la indumentaria de los personajes que pueblan el lienzo, todo ello procedente de varios objetos de la Edad Media y el Renacimiento que se encontraban en su estudio. Todos ellos los emplearía para dotar a sus obras de la indumentaria y ambientación correctas.

En su estancia alemana Carl Gustaf Hellqvist continuaría colaborando con el periódico Ny Illustrerad Tidning , siendo enviado en 1881 a Karlsruhe para cubrir la boda del príncipe heredero Gustaf (futuro Gustaf V, 1858-1950). Tras haberse casado en 1882, la pareja pasaría dos inviernos en París, llegando a recibir una medalla de bronce por una de sus acuarelas en la Exposición Estatal de Industria, Comercio y Arte de Baviera (Bayerische Landes-Industrie-, Gewerbe- und Kunst-Ausstellung) organizada en Núremberg. Regresaría a Estocolmo en 1884, donde sustituiría a Josef Wilhelm Wallander (1821-1888) como profesor en la Real Academia de las Bellas Artes en abril y mayo de ese año.

Al siguiente sería nombrado docente en la Real Academia de Berlín (Königliche akademische Hochschule für die bildende Künste), pero poco después, durante un paseo en patines se caería y sufriría una conmoción cerebral que le provocaría fuertes dolores de cabeza, viéndose obligado a renunciar a su puesto. En 1889 sería ingresado en un hospital psiquiátrico en Múnich debido a síntomas depresivos debido a esfuerzos excesivos, siendo tratado con descargas eléctricas. Ese mismo año se organizaría en la capital bávara una exposición conmemorativa y al año siguiente Carl Gustaf Hellqvist fallecería sin haber cumplido los 39 años. A su muerte los objetos históricos que coleccionaba en su taller fueron subastados en Múnich, pudiendo contemplarse el mismo debido a una fotografía de su lugar de trabajo. Carl Gustaf Hellqvist sería enterrado en la capital de Baviera.

Fotografía del estudio de Carl Gustaf Hellqvist en Múnich tras su muerte en 1890.
Fotografía: Wikimedia Commons.


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