Bajo la Luz de la Aurora

Blog de historia del arte de Finlandia y Suecia

La obra de ésta semana es una escultura titulada “La Danza” (“Dansen”). Fue realizada en 1925 por la artista multidisciplinar sueca Ellen Roosval von Hallwyl (1867, Erikslund – 1952, Estocolmo). Se trata de una composición en bronce con unas medidas de 166 cm de alto, 159 cm de largo y 62 cm de ancho sobre un pedestal de mármol, que se encuentra en el vestíbulo de la antigua casa familiar, hoy Museo Hallwyl (Hallwylska museet) en Estocolmo.

“La Danza”. 1925.
Fotografía: Jenny Bergensten / Museo Hallwyl.

Ellen Fredrika Vilhelmina Roosval von Hallwyl era la segunda del total de cuatro hijas que tuvieron el matrimonio conformado por el conde Walter von Hallwyl (1839-1921) y su esposa Wihelmina Fredika (de soltera Kempe, 1844-1930). Su infancia transcurrió en la finca familiar de Ericslund, situada entre los municipios de Vagnhärad y Trosa. Su educación se inició en el hogar familiar, para luego continuar en la Escuela para niñas Wallinska (Wallinska flickskolan) de Estocolmo. Cuando contaba con veinte años se casó con el teniente Henrik de Maré (1860-1937), trasladándose la pareja a Villa Björkhagen en Stocksund. En 1897 Henrik de Maré fue nombrado agregado militar en Berlín, viajando la pareja hacia Alemania. Allí Ellen comenzaría sus estudios artísticos bajo la dirección de la pintora Hedwig Weiss (1860-1923), miembro de la Asociación de Mujeres Artistas de Berlín (Verein der Berliner Künstlerinnen). En 1904 Ellen Roosval von Hallwyl regresaría a Suecia tras recibir su marido un ascenso a mariscal de la corte.

Durante su estancia en la capital alemana la pareja había contratado a Johnny Roosval (1879-1965), historiador del arte sueco y hermano de la pintora Gerda Roosval-Kallstenius (1864-1939) como profesor de Rolf, el hijo del matrimonio. Dos años después de su vuelta a Estocolmo Ellen solicitaría el divorcio para casarse con el joven historiador, trasladándose a Berlín mientras se tramitaban los papeles y retomando sus clases de pintura bajo la batuta del expresionista Lovis Corinth (1858-1925). Se casaría en segundas nupcias en 1907, siendo excluida del ámbito familiar hasta que su segundo esposo fue nombrado catedrático en la Universidad de Estocolmo.

Ellen Roosval von Hallwyl en fecha desconocida.
Fotografía: Jens Mohr /Wikimedia Commons.
Fotografía: Museo Hallwyl.

A pesar de comenzar su carrera como pintora especializada en temas cotidianos y religiosos, desde 1910 Ellen Roosval von Hallwyl decidiría formarse en escultura, recibiendo clases de Carl Milles (1875-1955). El invierno de 1912 a 1913 lo pasaría en París aprendiendo técnicas de cantería con Gaston Touissant (1872-1946), convirtiéndose en la primera mujer en Suecia en tallar sus esculturas a mano, generalmente de gran formato. Su primer encargo fue un monumento funerario para la familia von Eckermann en el cementerio de Frustuna, siendo la última en ser enterrada en el mismo su sobrina Ebba (1866-1960). Se establecería a partir de 1917 en la isla de Götland, en Villa Muramaris, basada en diseños de Arre Essén (1886-1969), aunque la decoración escultórica sería de creación propia. En 1920, tras el nombramiento de su marido como catedrático, la familia von Hallwyl acogería de nuevo en su seno a Ellen. Debido a ello la artista recibiría varios encargos de su madre para la decoración de la casa familiar. Entre ellas se encuentra la obra de ésta semana, modelada en 1925 como homenaje a su hijo, Rolf de Maré (1888-1964), fundador del Ballet Sueco en París (Les Ballets Suédois).

En ella presenta una composición formada por una joven pareja desnuda bailando, unidos por un largo velo que las rodea. En el lado izquierdo una mujer, de cabello largo y ondulado que revolotea hacia atrás, inclina su cabeza hacia delante mientras toca con las yemas de su mano derecha su frente a la vez que su brazo izquierdo se estira hacia atrás para rozar a su acompañante. Se sostiene sobre uno de sus pies de puntillas mientras la otra pierna avanza hacia delante en ángulo recto como un gran paso.

“La Danza”. 1925.
Detalle de la mujer.
Fotografía: Jenny Bergensten / Museo Hallwyl.

El hombre, en el lado contrario de la composición, es el opuesto de su contraparte femenina, con una postura hacia atrás. Su brazo izquierdo toca el hombro de la mujer, mientras que su contrario cuelga sosteniendo el velo que une a ambas figuras. Su rostro, de cabello corto hacia atrás, mira hacia arriba, a la vez que imita el movimiento de su compañera con la pierna izquierda en ángulo recto y apoyándose de puntillas sobre su pie derecho.

“La Danza”. 1925.
Detalle del hombre.
Fotografía: Jenny Bergensten / Museo Hallwyl.

Destaca el contraste entre superficies pulidas, principalmente en los cuerpos de los danzarines, con partes más toscas en el velo que une a las figuras y los cabellos de ambos, todo ello con un toque en ácido del material que le da ese característico color verde. Es posible que la artista se viera influenciada tanto por el arte románico, campo de estudio de su marido, como del arte indio, presente en los círculos femeninos de la época, viéndose plasmado este último en la forma de ondulación del velo y los cabellos presentes en la escultura.

“La Danza”. 1925.
Detalle del velo que une a las figuras.
Fotografía: Jenny Bergensten / Museo Hallwyl.

Se sabe mediante documentación que el original en yeso fue encargado en mayo de 1925 y la fundición de la obra en septiembre, aunque la finalización del pago de la misma tuvo lugar al mes siguiente. Como curiosidad, en 1933 la obra sería copiada en granito para ser expuesta en el jardín del Instituto Sueco (Insitut Suedois) de París.

“La Danza”. 1925.
Versión de granito del Insitut Suédois.
Fotografía: Serge Lifar.

Después de que su propio hijo expusiera varias obras suyas en el Théâtre des Champs-Elysées de la capital francesa, Ellen Roosval von Hallwyl, a la edad de 56 años, decidiría realizar su primera y única exposición individual en Estocolmo en 1923. Los críticos opinaron que las obras, a pesar de ser producidas por una dama de la alta sociedad, eran poco femeninas. Durante la década de 1930 Ellen Roosval von Hallwyl comenzó a sufrir de reumatismo, por lo que su médico le recomendó que dejara de esculpir. Tras el consejo finalizaría varias obras y se dedicaría a la música, recibiendo lecciones de piano del compositor alemán Friedrich Mehler (1896-1981). Ellen Roosval von Hallwyl fallecería en Estocolmo en 1952, siendo enterrada en el cementerio de Väskinde (Väskinde kyrkogård) bajo una lápida diseñada por ella misma.


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