Bajo la Luz de la Aurora

Blog de historia del arte de Finlandia y Suecia

La obra de ésta semana es una de las más conocidas realizadas por el pintor finlandés Albert Edelfelt (1854, Porvoo – 1905, Porvoo), titulada “Mujeres de Ruokolahti en la colina de la iglesia” (“Ruokolahden eukkoja kirkonmäellä”). Ejecutada en 1887 con unas medidas de 129,5 x 158,5 cm, se encuentra expuesta en el Museo de Arte Ateneum (Ateneumin taidemuseo) en Helsinki.

“Mujeres de Ruokolahti en la colina de la iglesia”. 1887.
Fotografía: Finnish National Gallery / Hannu Pakarinen.

Albert Edelfelt nació en la Mansión Kiiala (Kiialan kartano) de Porvoo en 1854 como primogénito del matrimonio conformado por el arquitecto Carl Albert Edelfelt (1818-1869) y su mujer Alexandra (de soltera Brandt, 1833-1901). Durante su etapa escolar tomaría sus primeras clases de dibujo mediante clases privadas en Helsinki, convirtiéndose en estudiante de la Asociación de Arte de Finlandia (Suomen Taideyhdistyksen piirustuskoulu) a partir de 1869, siendo su profesor Carl Eneas Sjöstrand (1828-1906).

En 1871 se matricularía en la Universidad Imperial Alexander (Keisarillinen Aleksanterin-Yliopisto) de la capital finlandesa, siendo su talento artístico seguido por sus profesores en el Salón de dibujo de la Universidad (Helsingin yliopiston piirustussali), especialmente por Adolf von Becker (1831-1909). Ese verano Albert Edelfelt sería contratado como dibujante para la primera expedición histórico-artística de la Asociación Finlandesa de Monumentos Antiguos (Suomen muinaismuistoyhdistys). Debido a sus habilidades se le sugirió refinarlas en el extranjero, siendo el destino elegido París, pero debido a diversas recomendaciones acabaría en 1873 gracias a una beca estatal en la Academia de Artes de Amberes (Koninklijke Academie voor Schone Kunsten van Antwerpen). En Bélgica permanecería unos meses, viajando con posterioridad a la capital francesa para estudiar en la Escuela de Bellas Artes (École des Beaux-Arts) teniendo como maestro a Jean-Léon Gérôme (1824-1904) y siendo uno de sus compañeros a Jules Bastien-Lepage (1848-1884).

Albert Edelfelt en 1905.
Fotografía: Daniel Nyblin.
Fotografía: Agencia de Patrimonio finlandés.

Albert Edelfelt permanecería en Francia hasta 1875, viajando al año siguiente junto al comerciante Victor Hoving a Roma. Allí ambos enfermaron de fiebre tifoidea, falleciendo Victor y Edelfelt viéndose obligado a regresar a Finlandia para recuperarse. En el invierno de 1876 volvería a París continuando su formación y buscando una mayor comprensión de las emociones humanas gracias a la influencia teatral, plasmadas en obras de carácter histórico que le harían ser nombrado miembro honorario de la Academia Imperial de las Artes (Imperátorskaya Akademia judózhestv) de San Petersburgo. En 1879 Edelfelt pasaría el verano en la Mansión Haikko (Haikon kartano) a las afueras de Porvoo, lugar qué se convertiría en casa veraniega del artista hasta su muerte y ejecutando una obra que presentaría en el Salón de París del año siguiente recibiendo una medalla de tercera clase, siendo la primera vez que era entregada a un ciudadano finlandés.

En la primavera de 1881 Albert Edelfelt visitaría España, ampliando sus conocimientos pictóricos para la realización de obras al aire libre gracias a la luz del sol y a la pintura de Velázquez, resultando de gran influencia para futuras composiciones, algunas incluso compradas para formar parte de colecciones estatales en Francia. En otoño de ese mismo año Albert Edelfelt partiría a San Petersburgo para presentarse ante el Gran Duque Vladimir (1847-1909), residiendo durante unos meses en la capital y retratando a los hijos más pequeños del Zar y Gran Duque de Finlandia, Alejandro III (1845-1894).

A su regreso a París, además de continuar realizando numerosas pinturas, comenzaría a organizar exposiciones individuales en Copenhague y Gotemburgo, llegando a ser nombrado miembro de las Academias de Bellas Artes de Dinamarca y Suecia en 1884. El año siguiente plasmaría al químico francés Louis Pasteur (1822-1895), obra que supuso un gran número de encargos de retratos, además de ser el lienzo con la que ganaría la medalla de oro en la Exposición Universal de París de 1889. Desde 1885 Albert Edelfelt había comenzado una colaboración con artistas dentro del Impresionismo, sintiéndose influenciado por éstos en sus composiciones y pinceladas. Ese mismo año comenzaría su participación como estadista en el Parlamento del Gran Ducado de Finlandia (Suomen suuriruhtinaskunnan valtiopäivät) dentro del estamento nobiliario, ocupando dicho cargo hasta su muerte.

En 1887 Edelfelt recorrería el este de Finlandia para recopilar material para un artículo sobre su país natal que iba a aparecer en la revista americana Harper’s New Monthly Magazine. Visitaría, entre otros, los municipios de Jäppilänniemi y Ruokolahti, conociendo a la curandera Elli Jäppinen (1844-1929), la cual le presentaría a residentes locales que sirvieron como modelo para el cuadro final, siendo incluida ella misma gracias a la amistad con el pintor.

El lienzo muestra la colina de la iglesia de Ruokolahti donde varias campesinas vestidas con trajes típicos de la región de Carelia se encuentran sentadas en la hierba formando un semicírculo. En el lado izquierdo se encuentran dos ancianas conversando. La situada más al extremo viste falda negra con dobladillo en rojo a juego con su camisa y un mandil ajedrezado, mientras que su compañera porta una falda más oscura con dobladillo similar y camisa blanca. Ambas son de piel oscura curtida por el sol y rostro arrugado, donde algunos de sus cabellos encanecidos sobresalen entre los pliegues de una toca blanca cuya tela llega hasta la mitad de la espalda.

“Mujeres de Ruokolahti en la colina de la iglesia”. 1887.
Detalle del grupo de ancianas.
Fotografía: Finnish National Gallery / Hannu Pakarinen.

El centro del semicírculo de mujeres está reservado para una joven con los brazos cruzados sobre el pecho, cuyo rostro resulta ser de la curandera Elli Jäppinen. Viste de forma similar a una de las ancianas, pero con un diseño de rayas azules y rojas sobre su falda blanca. Su camisa se abre en un pequeño escote mostrando un colgante con forma de un círculo metálico, mientras con la mirada perdida sigue atenta a la charla entre las mujeres más ancianas. A su lado se encuentra la más joven del grupo portando falda carmesí e indumentaria de tonos pardos mientras apoya sobre sus rodillas un paquete reposa un paquete conformado por tela blanca. Su rostro, de mejillas sonrosadas, es el único del grupo que tiene el cabello recogido al aire, puesto que su toca roja y blanca está sobre sus hombros en actitud reposada.

“Mujeres de Ruokolahti en la colina de la iglesia”. 1887.
Detalle de Elli Jäppinen.
Fotografía: Finnish National Gallery / Hannu Pakarinen.

En un segundo plano el artista plasma de forma esbozada a más mujeres del pueblo de todas las edades, desde niñas, apoyadas en los muros de piedra del edificio, a mujeres solteras y ancianas, junto con algún acompañante masculino, identificables éstos últimos por sus chaquetas de lana y gorras de plato. La obra se cierra en su lado derecho con un pequeño paisaje del bosque sobre una colina y un cielo encapotado por nubes blancas y algodonosas.

“Mujeres de Ruokolahti en la colina de la iglesia”. 1887.
Detalle del grupo en el segundo plano.
Fotografía: Finnish National Gallery / Hannu Pakarinen.

La luz procede de todas partes de la obra, incidiendo especialmente en los rostros del grupo principal. La pincelada es ligera y poco empastada, contrastando los tonos oscuros y níveos de la indumentaria junto a otros colores como variaciones de rojo, todo ello con el verde y pardo del terreno donde tiene lugar la escena, oponiéndose al muro de piedra gris de la iglesia y a la madera oscurecida por las condiciones climatológicas del lugar.

“Mujeres de Ruokolahti en la colina de la iglesia”. 1887.
Detalle de la joven sin toca.
Fotografía: Finnish National Gallery / Hannu Pakarinen.

A pesar de dibujar prácticamente en Ruokolahti la obra en julio de 1887 Albert Edelfelt no quedó satisfecho con el resultado de las figuras, por lo que la haría de nuevo en su estancia estival anual en Porvoo, empleando para ello a residentes locales vestidos con ropas traídas de la zona para crear mayor efecto. Debido a ello se ha querido identificar a las dos ancianas como las amas de llave de la mansión Haikko. Al año siguiente de su creación el Senado finlandés compraría la obra para el recién inaugurado Museo de Arte Ateneum por 4000 marcos finlandeses de la época. En 2024 la obra necesitaba una restauración a nivel de capa pictórica, solicitando el Museo de Arte Ateneum donaciones voluntarias. Entre las mismas colaboraría el ayuntamiento de Ruokolahti con una aportación de 4000 euros. Además en 1954 la Sociedad Ruokolahti (Ruokolahden seura), dedicada al desarrollo y la promoción de la cultura local encargaría un monumento en honor del nacimiento de Edelfelt, siendo ejecutado por a la escultora Gerda Qvist (1883-1957) y Erkki Pitkäpaasi (1908-1978).

Monumento conmemorativo a Albert Edelfelt en la iglesia de Ruokolahti.
Fotografía: Wikimedia Commons.

En 1898 participaría junto a otros artistas finlandeses en la primera exposición organizada por el grupo ruso Mir Iskusstva (Mundo del arte).Con el cambio de siglo, gracias a sus relaciones personales, conseguiría que Finlandia tuviera pabellón propio en la Exposición Universal de París de 1900 y al año siguiente, sería nombrado oficial de la Legión de Honor francesa. Cuatro años más tarde finalizó el mural del salón de baile de la Universidad de Helsinki, en el cuál llevaba trabajando desde 1891. Sin embargo, dicha obra fue destruida durante el bombardeo a la capital finlandesa en 1944 durante la Segunda Guerra Mundial. En enero de 1893 recorrería la región de Carelia junto al escritor Juhani Aho (1861-1921) y los pintores Adolf von Becker, Akseli Gallen-Kallela (1865-1931) y Louis Sparre (1863-1964), visitando entre otros lugares la población de Imatra. Allí realizarían varios bocetos del paisaje nevado y de los rápidos de Imatrankoski. Ese mismo año Albert Edelfelt pintaría numerosos retratos del cantante del Kalevala Paraske Mikitantyär (1833-1904), que conocía varios cantos de la obra de memoria, además de acertijos y dichos populares de la zona, llegando a registrarse el recitado de hasta 26 cantos de la gran obra poética finlandesa.

Louis Sparre (en el centro), Akseli Gallen-Kallela (detrás)y Albert Edelfelt (sentado) pintando en los rápidos de Imatrankoski con público. 1893.
Fotógrafo desconocido.
Fotografía: Museo Gallen-Kallela.

En 1888 el pintor contraería matrimonio con la baronesa Anna Elise de la Chapelle (1857-1921), a la qué conocía desde la infancia. Ese mismo año nacería Erik, el hijo de ambos, pero a pesar de la feliz noticia gradualmente sus padres se fueron distanciando. El final de siglo sería importante para la carrera de Edelfelt, llegando a ser propuesto como profesor hasta en dos ocasiones por la Academia Imperial de las Artes de San Petersburgo, negándose en ambas.

Debido al ritmo de trabajo constante por el artista para realizar el mayor número de obras de arte posibles, llevarían a que Albert Edelfelt falleciera en 1905 de un infarto mientras se encontraba en la Mansión Haikko durante su estancia veraniega habitual, siendo enterrado en el cementerio de Hietaniemi (Hietaniemen hautausmaa) de Helsinki.


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