Bajo la Luz de la Aurora

Blog de historia del arte de Finlandia y Suecia

La obra de ésta semana es un tondo titulado “Valkirias” (“Valkyrior”) realizado en 1867 en yeso por Carl Gustaf Qvarnström (1810, Estocolmo – 1867, Estocolmo). Con un diámetro de 165 cm, se encuentra en el Museo Nacional (Nationalmuseum) de Estocolmo.

Valkirias. 1867.
Fotografía: Hans Thorwid / Nationalmuseum.

Carl Gustaf Qvarnström era el hijo del chambelán al servicio de la princesa Sofía Albertina de Suecia (1573-1829) Erik Gustaf Qvarnström (1779-1823), y su esposa Margareta Christina (de soltera Eklund). Su madre fallecería cuando éste contaba con dos años y su padre fallecería once años más tarde, convirtiéndose el joven Carl en estudiante en la Real Academia de Bellas Artes (Kungliga Akademien för de fria konsterna), recibiendo una pequeña subvención de parte de la princesa Sofía Albertina. En la institución comenzaría practicando el dibujo y la pintura bajo la tutela de  Gustaf Hasselgren (1781-1827) y Fredric Westin (1782-1862). En 1829 conocería al escultor Johan Niclas Byström (1783-1848) abandonando la pintura para convirtiéndose en su discípulo.

En 1836 obtendría una beca de la Academia para poder continuar su formación en el extranjero. Tras pasar unos meses en París, su destino final fue Roma, dónde permanecería seis años, conociendo allí a Bengt Fogelberg (1786-1854), qué le ayudaría a profundizar en los temas iconográficos de la mitología nórdica. En 1842 Qvarnström regresaría a Suecia, convirtiéndose poco después en miembro de la Academia a la vez que trabajaba en la decoración de relieves para el castillo de Estocolmo y esculturas de grandes personalidades del momento. Aparte de la ejecución de obras de gran formato, Qvarnström también realizaría medallas conmemorativas de las coronaciones reales de 1844 y de 1860, además de otras para otras organizaciones suecas. Todo ello lo compaginaría con sus labores como profesor en la Academia. Con el nombramiento como director de la misma llevaría a cabo varias reformas, entre ellas la apertura a las mujeres a partir de 1864. Tres años después ejecutaría la obra de ésta entrada con un tema propio de la mitología nórdica.

Se trata de un altorrelieve donde el elemento central es una figura masculina perecida en combate. Porta un casco alado y viste una faldilla corta hasta las rodillas dejando su torso al descubierto, es sostenido por los hombros por dos valkirias que le ascienden al Valhalla. Las figuras femeninas visten una falda vaporosa y una camisa de lino mientras miran hacia las alturas.

Valkirias. 1867.
Detalle de los rostros.
Fotografía: Hans Thorwid / Nationalmuseum.

El escultor plasma en este yeso el conocimiento de los modelos clásicos grecorromanos tanto en la indumentaria como en la técnica de paños mojados, presente en la capa del fallecido que ondea a su espalda y junto a una de las piernas de las doncellas. Debido a las dos diagonales angulosas que conforman las valkirias, en oposición a la figura fallecida, se crea una falsa sensación de movimiento ascendente, contribuido por el fondo liso que conforma el tondo. Ese mismo año de 1867 Carl Gustaf Qvarnström fallecería, siendo enterrado en el Cementerio del Norte (Norra begravningsplatsen) de Estocolmo.


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