Bajo la Luz de la Aurora

Blog de historia del arte de Finlandia y Suecia

La obra de esta semana es una de las esculturas públicas más famosas de la ciudad de Helsinki. Se trata del “Monumento a Sibelius” (“Sibelius monumentti”), realizado en 1967 por la escultora finlandesa Eila Hiltunen (1922, Sortavala – 2003, Helsinki). Con un peso de 24 toneladas, 8,5 metros de alto, 10,5 de largo y 6,5 metros de profundidad, se encuentra en el Parque Sibelius (Sibelius puisto) en el distrito de Töölo de la capital finlandesa, pero pertenece a las colecciones de arte público del Museo de Arte de Helsinki (Helsinki Art Museum o HAM)

Monumento a Sibelius.  1963.
Fotografía: Yehia Eweis / HAM.

Eila Vilhelmina Hiltunen era la única hija del matrimonio conformado por el empresario automovilístico Usko Hiltunen (1892-1941) y su esposa Ester Maria (de soltera Nousiainen, nacida en 1894). Sus primeros pasos artísticos los haría en secreto a la edad de ocho años en el taller de su padre en Hamina, pero poco después la familia se trasladaría a Lahti primero y finalmente se establecería en Helsinki.

En la capital finlandesa Eila se convertiría en estudiante de la Escuela secundaria normal para niñas (Tyttönormaalilyseo), graduándose en 1942. Fue seleccionada en la Escuela de la Academia de Artes de Finlandia (Suomen Taideakatemian koulu), donde compartiría pupitre con el pintor Aale Hakava (1909-1995) antes de graduarse en 1946. Durante ese período se casaría en 1944 se casaría con el fotógrafo Otso Pietinen (1916-1993) con el que tendría dos hijos.

Eila Hiltunen en 1946.
Fotografía: Otso Pietinen / Junta Nacional de Antigüedades.

En 1948 Eila Hiltunen participaría en el Seminario de Salzburgo, un curso universitario organizado en Austria, formando parte ese mismo año en una exposición nórdica de artistas femeninas en Estocolmo. En 1950 realizaría su primera muestra en su país natal y dos años más tarde repetiría en Copenhague. Sus primeras obras fueron los monumentos dedicados a los héroes realizados en Pusula y en Simpele, ampliamente valorados por su originalidad y con grandes críticas positivas. Todo ello haría que en 1953 se le fuera encargada una estatua ecuestre del mariscal Carl Gustav Emil Mannerheim (1867-1951), siendo ejecutada al año siguiente.

En 1956 Eila Hiltunen mostraría nuevas influencias en su arte plasmando en superficies diversas como caoba, mármol, bronce o hierro fundido obras que resultaban estar más cerca del relieve que del bulto redondo. Al año siguiente comenzaría a trabajar con el metal en vez de moldearlo y fundirlo, basándose en sus experimentos propios y en las obras de escultores estadounidenses coetáneos. En 1958 pasaría dos meses en Estados Unidos con ayuda de una beca, siendo el momento definitivo del cambio en su arte. A partir de la década de los 60 comenzaría una etapa caracterizada por algunas de sus obras más destacadas, siendo la primera la escultura de cobre “Bajo el agua” en Tampere. Ese mismo año recibiría la medalla de plata de la ciudad de París en una exposición internacional de mujeres artistas en el Museo de Arte Moderno (Musée d’Art Moderne) de la capital francesa.

En 1957 se había fundado la Sociedad Sibelius (Sibelius seura) para mantener la herencia musical del gran compositor finlandés Jean Sibelius (1865-1957). Cuatro años más tarde se convocaría un concurso para diseñar un monumento al músico con la idea de ser inaugurado para el centenario de su nacimiento. La liza fue ganada por la idea titulada “Composer Master” de Toivo Jaatinen (1926-2017). Sin embargo dos meses más tarde el presidente del tribunal Lauri Aadolf Puntila (1907-1988) llamaría al artista para decirle que finalmente su proyecto no se llevaría a cabo. De nuevo se convocaría un concurso donde fueron presentados más de cincuenta proyectos en yeso, siendo seleccionadas cinco que pasaron a la siguiente fase para ser desarrolladas. En la ronda final la ganadora fue la propuesta Passio Musicae de Eila Hiltunen.

Passio Musicae. Boceto presentado por Eila Hiltunen. 1961.
Fotografía: Hannu Aaltonen / Galería Nacional de Finlandia.

A pesar de ganar el certamen la obra se retrasaría hasta 1963 tras alcanzar un acuerdo con la Sociedad Sibelius para adjuntar un retrato del compositor. Hasta que se logró la resolución Elia recibiría numerosas opiniones negativas durante las distintas etapas del concurso, ya que se consideraba que la pieza se encontraba entre el arte abstracto y la performance.

La escultura, situada sobre una roca, se compone de más de 600 tubos dando la sensación de un órgano, pero también como las subidas y bajadas de la música compuesta por el propio Sibelius. Integrada en el parque del mismo nombre, el espectador puede caminar dentro de la obra y crear huecos y sonidos en las cavidades de la misma, mientras que a la distancia se funde con las formas de los árboles que componen la floresta.

Monumento a Sibelius.  1963.
Detalle del rostro.
Fotografía: Paasikivi / Wikimedia Commons.

La inauguración del monumento tuvo lugar en 1967, con fuertes críticas en donde la propia artista llegaría a llorar delante de los invitados, los espectadores por televisión y el presidente Urho Kekkonen (1900-1986) debido al sufrimiento que le habría costado realizarlo a pesar de la recaudación pública de fondos y el apoyo del propio estado finlandés. Actualmente es una de las esculturas públicas y una de las atracciones turísticas más famosas de la ciudad de Helsinki.

Desde la aprobación del concurso en 1961, Eila Hiltunen pasaría cuatro años soldando las piezas que la componen en una barraca que se congelaba en invierno, además la inhalación de los humos procedentes de la soldadura le provocaría una bronquitis crónica. En 2004 el Museo de Arte Ateneum (Ateneumin taidemuseo) adquiriría la propuesta de la artista al concurso con una altura de 61,5 cm, es decir, reducida en una proporción de 1:15.

Después de la realización del Monumento a Sibelius, Eila y su marido se construyeron una segunda residencia en Monticchiello en la Toscana italiana. Además la artista continuaría ejecutando esculturas a escala monumental, no solo en Finlandia, sino también en Teherán, Yeddah o Nueva York, donde realizaría una copia de su obra más famosa frente a la sede de la ONU. Además el propio estado finlandés regalaría a la ciudad de Roma la escultura “Orquídea” en 1997.

En diversas entrevistas Eila Hiltunen reconocía que su propio temperamento no se adecuaba al perfil bajo propio del pueblo finlandés. En 1966 recibiría el premio Pro Finlandia y en 1974 sería nombrada profesora. A comienzos del nuevo milenio sería premiada con el Premio de Finlandia y el Premio Estatal de Arte, además de contar con una exposición retrospectiva en el Museo de Arte Didrichsen (Didrichsenin taidemuseo) en Helsinki. Eila Hiltunen fallecería en 2003 después de sufrir durante gran parte de su vida de una bronquitis, siendo enterrada en el cementerio de Hietaniemi (Hietaniemin hautausmaa) en la capital finlandesa.


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