Bajo la Luz de la Aurora

Blog de historia del arte de Finlandia y Suecia

La obra de esta semana es un óleo sobre lienzo de tema fantástico titulado “La princesa del cuento de hadas” (“Sadun princesa”), realizado hacia 1896 por el pintor finlandés Torsten Wasastjerna (1863, Helsinki – 1924, Helsinki). Con unas medidas de 106 x 162 cm, se conserva en los almacenes del Museo de Arte Ateneum (Ateneumin taidemuseo) en Helsinki.

“La princesa del cuento de hadas”. h. 1896.
Fotografía: Galería Nacional de Finlandia / Hannu Pakarinen.

Torsten Gideon Wasastjerna era el cuarto hijo de un total de ocho que tuvieron el matrimonio conformado por el jurista funcionario y miembro del parlamento Edvin Gideon Wasastjerna (1824-1877) y su esposa Rudolfina Charlotta (de soltera Barck,1832-1916). Su formación básica la complementó desde 1879 con clases en la Escuela de dibujo de la Asociación de Arte de Finlandia (Suomen Taideyhdistyksen piirustuskoulu) hasta su graduación en 1883. Ese mismo año se trasladaría para estudiar pintura en el salón de dibujo de la Universidad de Helsinki (Helsingin yliopiston piirustussali) durante dos años, siendo uno de sus tutores Adolf von Becker (1831-1909). Durante ese último año también acudió a clases de la Escuela Central de Artes (Taideteollisuuden keskuskoulu) de la capital finlandesa.

En el último trimestre de 1885 viajaría a Düsseldorf para completar su formación, matriculándose en la Academia de Arte (Kunstakademie Dusseldorf) de dicha ciudad y permaneciendo en Alemania tres años, aunque pasaría varios inviernos en París. Su debut artístico tuvo lugar en 1889 en la capital francesa con cuadros de paisajes y figuras coloridas mostrando la influencia del Impresionismo, llegando a ser considerado por los críticos como un artista con un prometedor futuro por delante. Sin embargo poco después Torsten Wasastjerna  decidiría alejarse de la ejecución de vistas y personajes para tender hacia el simbolismo. Para ello realizará grandes composiciones con motivos de cuentos infantiles pero sin llegar a plasmar totalmente metáforas propias de dicha corriente artística, ya que el artista consideraba que la fantasía se estaba perdiendo debido al mayor énfasis en el racionalismo.

Torsten Wasastjerna entre 1890-1899.
Fotografía: Jakob Ljungqvist.
Fotografía: Junta Nacional de Antigüedades.

Es en dicho contexto cuando ejecutaría la obra de esta entrada, considerada como uno de sus mejores cuadros no sólo por la crítica, sino por el propio Wasastjerna. El lienzo sería uno de los expuestos en la muestra de arte celebrada en el Ateneum de Helsinki en 1898 junto a un escrito de puño y letra del pintor donde éste explicaba su creación.

«La princesa y la mariposa bajo el hongo venenoso»
(boceto para La princesa de cuento de hadas). 1895-1986.
Fotografía: Galería Nacional de Finlandia / Jenni Nurminen

En el mismo explica que el rey de las hadas había envejecido y sus dominios, que abarcaban todo el mundo, habían retrocedido. El monarca tenía una hija que jugaba con mariposas y flores bajo el sol, siendo admirada no sólo por su padre, sino también por todos los elfos del bosque. Era habitual verla sentada bajo una gran seta o un helecho mientras una mariposa o un abejorro bebían agua de un cáliz de flores a la vez que los duendes le traían diversos tributos. Cuando la princesa creció se convirtió en una bella doncella que sería alejada de sus dominios por el príncipe del conocimiento, triunfador de todo el mundo conocido. Debido al dolor por la pérdida de su princesa los elfos fueron muriendo gradualmente, de tal forma que ya no son visibles en los bosques.

“La princesa del cuento de hadas”. h. 1896.
Detalle de la princesa.
Fotografía: Galería Nacional de Finlandia / Hannu Pakarinen.

La composición de tipo circular muestra una floresta centrándose la mirada del espectador en el centro de la misma donde se encuentra la protagonista. Ésta viste una larga camisa azulada mientras está sentada a la sombra de un gran hongo rojizo que resulta ser una Amanita muscaria. A su vez sostiene en sus manos varias hojas con gotas de rocío de las cuales bebe una mariposa moteada. Salpicados entre el paisaje o saliendo de sus escondrijos varios duendes entrecanos de largas barbas vestidos con túnicas pardas se acercan a la princesa para ofrecerle su parte del diezmo.

“La princesa del cuento de hadas”. h. 1896.
Detalle de algunos de los elfos.
Fotografía: Galería Nacional de Finlandia / Hannu Pakarinen.

El lienzo contrapone el primer plano presentando pinos, abetos, robles, helechos y campánulas con el resto del bosque espeso donde no puede distinguirse con seguridad la especie arbórea, abriéndose un pequeño espacio en la composición que permite ver el cielo azulado a la vez que muestra el acceso al claro. En esa búsqueda de los opuestos el artista plasma las diferencias entre la joven protagonista femenina de cabellos rubios y rostro concentrado frente a la vejez de los elfos y sus rostros bonachones. Algo similar sucede en el tratamiento de la luz, la cual es de origen natural procedente de una diagonal en el lado izquierdo de la obra que incide en el claro del bosque donde se encuentra sentada la princesa, mientras que en el resto de la composición se encuentra matizada. La pincelada es ligera y poco empastada rica en tonos verdes y pardos propios de los bosques nórdicos junto a los rojizos de los hongos, los tributos y los sombreros de los duendes.

“La princesa del cuento de hadas”. h. 1896.
Detalle de la vegetación del primer plano.
Fotografía: Galería Nacional de Finlandia / Hannu Pakarinen.

Es posible que esta obra y su historia explicativa traten de reflejar la pérdida de la imaginación, del mundo de fantasía e incluso del inconsciente frente a la conciencia y la mente analítica, de forma similar al último canto del Kalevala donde la magia de sus protagonistas pierde peso frente a la llegada del cristianismo.

Además de pintor y escultor de cerámicas Torsten Wasastjerna escribiría varios poemas y otros géneros literarios además de componer varias piezas musicales basadas en sus propias obras. También sería uno de los primeros artistas gráficos en Finlandia, aunque dicha faceta ha quedado un poco ensombrecida por sus grandes lienzos.


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