Bajo la Luz de la Aurora

Blog de historia del arte de Finlandia y Suecia

La obra de ésta semana es “El pescador y la sirena” (“Fiskaren och sirenen”), una obra realizada en fecha desconocida por el pintor sueco Knut Ekwall (1843,Säby – 1912, Tranås). Con unas medidas de 194,9 x 150,1 cm, forma parte de una colección privada.

“El pescador y la sirena”
Fotografía: Wikimedia Commons.

Knut Alfred Ekwall era uno de los hijos del matrimonio conformado por el alguacil Nils Fredrik Ekvall (1803-1885) y su esposa Emelie Bernhardina Carolina (de soltera Djurström, 1815-1875). Es muy probable que de forma similar a sus hermanos y sobre todo a su hermana Emma (1838-1925), su gusto por las artes proceda de su abuelo materno, que inculcaría ese cariño a todos sus nietos. En 1858, cuándo contaba con 16 años, fue invitado por el pintor Marcus Larson (1825-1864) para formar parte de un grupo de estudiantes en su estudio en Flenshult, sin embargo, al llegar Knut a dicha población, el taller se había incendiado el día anterior. A pesar de ello se formaría con su maestro, obteniendo la admisión en 1860 en la Real Academia de Artes Libres de Estocolmo (Kungliga Akademien för de fria konsterna), dónde permanecería seis años, destacando en el campo de la xilografía.

Knut Ekwall en fecha desconocida.
Fotografía: Wikimedia Commons.

Al finalizar su formación académica trabajaría como caricaturista en el Nuevo periódico Ilustrado (Ny illustrerad Tidning), además durante éste período el conde Gustav Trolle-Bonde (1773-1855) entraría en contacto tanto con Knut como con Emma, permitiéndoles el acceso a su colección privada en el castillo de Sävstaholm, en el cercano municipio de Vingåker. En 1870 el noble le daría a Knut un pequeño salario, lo que le permitiría viajar a Alemania para continuar su formación. En el país germano se establecería primero en Múnich, para poco después trasladarse a Leipzig, dónde conseguiría un trabajo como personal en la oficina de “Periódicos Ilustrados” (“Illustrirte Zeitungs”). Al año siguiente de su llegada se casaría con la cantante Johanna Maria Theresia (de soltera Burkowitz, 1851-1933), abandonando Leipzig en 1876 para marchar a Berlín. En la capital alemana estudiaría bajo la tutela de Ludwig Knaus (1829-1910), mientras a la vez realizaba ilustraciones para el periódico Die Gartenlaube (El mirador) y para el poema La Saga de Frithiof (Frithiof Saga), escrito por Esaías Tegnér (1872-1946). Las obras de Knut Ekwall fueron muy valoradas en el mercado estadounidense gracias a las reproducciones fotográficas, pero la exportación de las pinturas originales se vio obstaculizada debido a la política de aranceles.

En 1885 regresaría a Suecia con su familia instalándose en la isla de Romanö, a las orillas del lago Sommen, en una villa diseñada por él mismo. Debido a qué su título alemán no tenía validez en el país nórdico, no llegaría a tener una escuela propia de pintura, sino qué se dedicaría a realizar encargos a base de retratos, reflejando espacios íntimos en viviendas y ejecutando numerosos paisajes y obras propias, además de viajar por todo el país y realizar numerosas exposiciones de pintura.

En un fecha indeterminada ejecutaría la obra de ésta entrada conformada mediante una gran diagonal compositiva en la qué se encuentran los protagonistas del lienzo. En ella una sirena desnuda, sin su acostumbrada cola de pez, surge de las aguas en un remolino mientras abraza a un asustado pescador qué trata de evitar ser arrastrado al fondo marino. La sirena, de piel nívea y de la cuál apenas se distingue su rostro, muestra sus encantos cubriendo con uno de sus muslos sus partes pudendas mientras su larga cabellera rojiza se funde con la espiral del vórtice. Supone un contraste con el marino de barba y piel curtida, vestido con camisa blanca y un sombrero, del cuál sólo se distingue su parte superior y una de sus piernas, cuyo color del pantalón hace difícil distinguirla de la corriente.

“El pescador y la sirena”
Detalle de la sirena.
Fotografía: Wikimedia Commons.

El artista capta con gran precisión el terror del pescador tras la aparición de la figura mitológica, además de mostrar la embarcación con ligeros esbozos de la cubierta y parte del timón qué desaparecen entre las olas. La luz procedente del lado izquierdo incide en el cuerpo desnudo de la sirena destacando su piel nívea, mientras qué en el caso del marino permite el contrapunto entre la piel curtida y la más blanquecina, oculta entre sus ropajes, además de crear partes ensombrecidas en su rostro. La paleta de colores se mueve en torno a tonos fríos, especialmente azules, debido a ser una escena marina, siendo contrastados por el rojo de la cabellera, las distintas carnaciones de la piel y la propia barca.

“El pescador y la sirena”
Detalle del rostro del pescador.
Fotografía: Wikimedia Commons.

Junto a la pintura la música tuvo un papel importante en la familia de Knut Ekwall, ya que éste organizaría cuartetos de cuerda con sus hijos, entre la qué se encontraba la futura escultora Runa Bülow-Hübe (1890-1983), qué serían quintetos con la incorporación de su esposa, qué acompañaba a los infantes al piano. La familia mostraría su talento musical en conciertos en Suecia, Noruega y Dinamarca durante casi diez años, desde 1890 a 1899. En marzo de 1912 un incendio arrasaría la casa familiar, llegando a desaparecer por las llamas bocetos, dibujos y numerosos lienzos plasmados por el artista. Knut sería trasladado al cercano sanatorio de Romanäs, dedicado a enfermos de tuberculosis, falleciendo un mes después.


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