Bajo la Luz de la Aurora

Blog de historia del arte de Finlandia y Suecia

La obra de esta semana se titula “La dama del velo. La esposa del artista Suzanne Roslin” (“Damen med slöjan. Konstnärens maka Suzanne Roslin”). Se trata de un óleo sobre lienzo realizado en 1768 por el artista sueco Alexander Roslin (1718, Malmö – 1793, París). Con unas medidas de 65 x 54 cm, se encuentra en el Museo Nacional (Nationalmuseum) de Estocolmo.

La dama del velo. La mujer del artista Suzanne Roslin. 1768.
Fotografía: Linn Ahlgren / Nationalmuseum

Alexander Roslin era el único hijo varón del conjunto de descendientes que tuvieron el médico del Almirantazgo Hans Roslin (1684-1737) y su esposa Katarina (de soltera Wertmüller). Tras la derrota sueca en la Gran guerra del norte (Stora nordiska kriget), el país nórdico perdería su posición como principal potencia en el Mar Báltico frente a Rusia. Debido a ello Hans Roslin perdería su trabajo, teniendo que mantenerse como médico de la ciudad de Kristianstad antes de ser trasladado a Karlskrona.

En 1737, cuando el joven Alexander contaba con diecinueve años, su padre fallecería, por lo que tuvo que buscar un trabajo para mantener a la familia. Comenzaría su formación como constructor naval y dibujante de barcos, siendo discípulo del comandante y artista del Almirantazgo Lars Ehrenbill (1697-1747). Éste notó el talento de su joven aprendiz, y le aconsejó que continuara sus estudios artísticos en Estocolmo.

En la capital sueca se convertiría en alumno del pintor de la corte Georg Engelhard Schröder (1684-1750) durante cinco años. En 1741 Roslin, animado por su antiguo maestro, decidió mudarse a Gotemburgo, dónde permanecería hasta 1745, recibiendo sus primeros encargos de las familias más poderosas de la región de Escania. Gracias al conde Nils Julius Lewnhaupt (1708-1776), entraría en contacto con el marqués alemán Fredrik de Brandemburg-Culmbach (1703-1762), qué le invitaría a su corte en Bayreuth, dónde estaría entre 1745 y 1747. Ese mismo año, prometiendo su regreso a Bayreuth, viajaría hacia Italia para poder estudiar a los grandes maestros, deteniéndose en Venecia, Ferrara y Bolonia antes de llegar a Florencia en 1748. Al año siguiente continuaría por vía marítima hasta Nápoles, recibiendo varios encargos de la aristocracia local. Varios meses más tarde, por mediación del embajador francés, se trasladaría a Parma para realizar varios encargos en la corte, deteniéndose previamente en Roma, dónde conocería el arte francés del momento gracias a la academia existente en el país trasalpino.

Grabado de Alexander Roslin hacia 1776. Autor desconocido.
Fotografía: Eric Cornelius / Nationalmuseum.

En la corte de Parma permanecería apenas un año antes de viajar a París, dónde se establecería definitivamente gracias a la carta de recomendación emitida por parte de la duquesa de Parma, que era una de las hijas de Luis XV de Francia (1710-1774). En el país galo Roslin se convertiría en miembro de la Real Academia de Pintura y Escultura (Académie royale de peinture et de sculpture) en 1753. Seis años más tarde contraería matrimonio con la también pintora Marie-Suzanne Giroust (1734-1772), especializada en obras al pastel y también miembro de la Academia.

La figura de Alexander Roslin adquiriría una gran reputación a partir de 1765 tras alzarse tras la victoria a la hora de realizar un retrato de la familia La Rochefoucauld, venciendo a su principal competidor, Jean-Baptiste Greuze (1725-1805). A partir de dicha fecha, retrataría no sólo a la familia real francesa, sino también a otros gobernantes extranjeros, entre los qué se encuentra el monarca sueco Gustavo III (1746-1792). En la capital francesa Roslin solía estar rodeado de suecos que visitaban París, llegando incluso a aconsejar y a apoyar a algunos artistas qué deseaban estudiar o establecerse en Francia. En 1767 fue nombrado miembro de la Academia Francesa y al año siguiente realizaría la obra de ésta entrada.

La retratada es su propia esposa Marie Suzanne Giroust, a la que presenta de medio cuerpo casi de perfil, con el rostro girado hacia el espectador sobre un fondo neutro. Se encuentra vestida para acudir a un baile de disfraces con un vestido rojizo decorado con flores azuladas en su codo que dan paso a una rica puntilla blanca, que también decora parte del escote. El brazo se complementa con un guante carmesí aterciopelado que deja al descubierto sus finos dedos mientras sostiene un lujoso abanico cerrado que apoya en su mejilla derecha.

La dama del velo. La mujer del artista Suzanne Roslin. 1768.
Detalle del brazo.
Fotografía: Linn Ahlgren / Nationalmuseum.

La indumentaria, de estilo boloñés de la época, se completa con un velo negro de seda que cubre todo su lado izquierdo y parte del hombro derecho dejando entrever parte del cabello ondulado y recogido a la moda parisina. El rostro se encuentra parcialmente oculto por la tela oscura, mostrando unos ojos marrones brillantes, unas mejillas sonrosadas y una sonrisa buscando la complicidad y la seducción con el espectador.

La dama del velo. La mujer del artista Suzanne Roslin. 1768.
Detalle del rostro.
Fotografía: Linn Ahlgren / Nationalmuseum.

El foco lumínico principal parte de la izquierda de la composición bañando el rostro y parte del escote, mientras matiza algunas partes del cuerpo a través de las sombras. En cuanto a los colores empleados por el artista destaca el contraste entre el negro del velo y las puntillas níveas, junto a los matices rojizos y azulados presentes tanto en el vestido y los guantes como en la decoración del abanico.

Ésta obra fue mostrada por primera vez al público en París en 1769 junto a otros lienzos del artista. Tras ser adquirida por el Museo Nacional de Estocolmo en 1945, se ha convertido en una de las piezas más icónicas de la institución.

En 1771 Alexander Roslin recibiría una pensión y vivienda gratis en el palacio del Louvre. Su esposa fallecería al año siguiente de cáncer de mama a la edad de 38 años. Es en éste momento cuando el artista decidiría regresar brevemente a Suecia, convirtiéndose en uno de los primeros en recibir el galardón de la Orden de Vaasa por Gustav III. Durante su estancia en su país natal, realizaría varios cuadros de la familia real, y sería nombrado integrante de la Real Academia de Pintores y Escultores (Kongliga Målar- och bildhuggarakademien), pero con el estatus de miembro honorario extranjero. Tras regresar a París viajaría brevemente con destino San Petersburgo, dónde la emperatriz Catalina II (1729-1796), después de que el artista realizara varios cuadros, intentaría ponerlo a su servicio, pero Alexander Roslin declinó su oferta y regresaría a Francia, dónde fallecería.

La importancia de Alexander Roslin en la pintura sueca es tal, qué varias de sus obras han sido reproducidas como sellos conmemorativos, además de tener algunas calles con su nombre en Södra Ängby, Estocolmo o Malmö.


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