Bajo la Luz de la Aurora

Blog de historia del arte de Finlandia y Suecia

Después de diversos problemas personales el blog vuelve a la carga. El especial número 100 es una obra qué tiene especial significado en lo personal. Estamos hablando del Museo Nacional de Finlandia (Kansallismuseo) situado en Helsinki, construido entre 1905 y 1916 y diseñado por el estudio de arquitectos Gesellius, Lindgren y Saarinen.

Museo Nacional de Finlandia.
Fotografía: Kari Hakli/ Museo de Arquitectura de Finlandia.

La fundación de ésta institución se remonta a 1887, año en el qué el órgano administrativo de la Universidad de Helsinki solicitaría al Senado Imperial finlandés (Keisarillinen Suomen senaatti) qué se hiciera cargo de las colecciones del Museo Histórico y Etnográfico de la propia Universidad (Historiallis-kansatieteellisen Museon), junto a la Asociación Finlandesa de Monumentos Antiguos (Suomen Muinaismuistoyhdistys, fundada en 1870) y la Comisión Arqueológica (Arkeologinen toimikunta) y a la vez poder buscar un espacio expositivo adecuado para todas ellas.

Al año siguiente, la Comisión Arqueológica presentaría el primer proyecto para la construcción de un nuevo museo, sugiriendo la Montaña del Observatorio (Tähtitornin vuori o Tähtitorninmäki). En 1892 el arquitecto Sebastian Gripenberg (1850-1925) qué era a la vez director de la Junta Nacional de Construcción (Rakennushallitus), elaboraría el presupuesto para alzar el edificio y fue también artífice de diversos anteproyectos que serían aceptados dos años más tarde por el Parlamento del Gran Ducado de Finlandia (Suomen suuriruhtinaskunnan valtiopäivät) junto a la gestión de las colecciones por parte del estado.

En 1895 el gobernador general ruso Fjodor Heiden (1821-1900) y el propio Senado ordenaron qué la institución buscara un lugar más adecuado en la ciudad, siendo elegida la zona de Töolö, aunque el ayuntamiento de Helsinki no entregaría los terrenos hasta 1898. Ésto supondría un nuevo retraso en la construcción por a los cambios necesarios en la planificación y en el presupuesto de obras, además de la realización de nuevos dibujos presentados en 1899, qué no serían aprobados por todas la partes implicadas al considerarse anticuados. Dichos planos estaban firmados por Hugo Lindberg (1863-1932), presentando un edificio de tres alturas con pórticos  y una fachada de granito finlandés. Al interior se planteó qué cada una de las tres colecciones que iban a formar el edificio se ubicaran en diferentes pisos, uno encima del otro, teniendo todos acceso a la gran sala central.

En 1901 el Senado convocaría un concurso de arquitectura para diseñar el nuevo museo, sugiriendo qué el edificio debería poder ampliarse a medida qué las colecciones fueran creciendo. El tribunal de selección estaba presidido por Johannes Reinhold Aspelin (1842-1915), el primer arqueólogo finlandés, y entre sus miembros se encontraban, entre otros, el arquitecto sueco Isak Gustaf Clason (1856-1930) y su homólogo danés Martin Nyrop (1849-1921). El triunfo fue logrado en 1905 por la propuesta presentada por el estudio Gesellius, Lindgren y Saarinen, compuesto por Herman Gesellius (1874-1916), Armas Lindgren (1874-1929) y Eliel Saarinen (1873-1950), qué habían diseñado el pabellón de Finlandia en la Exposición Universal de París a principios de siglo.

Plano de una de las fachadas del Museo Nacional de Finlandia.
Fotografía: Junta Nacional de Antigüedades.

A los pocos meses de la victoria en la liza las obras comenzaron rápidamente, pero se detuvieron en 1905 por la Gran Huelga (Vuoden 1905 suurlakko) y sus consecuencias hasta al menos el año 1907, concluyéndose el edificio en 1910. A pesar de la finalización del mismo, su interior en estilo Art Nouveau no pudo realizarse hasta años después debido a la falta de fondos por parte del Senado finlandés. Debido a todos los retrasos mencionados, el Museo Nacional de Finlandia no abrió sus puertas al público hasta 1916 con las colecciones etnográfica e histórica. Cuatro años más tarde se añadió la sección arqueológica, pero el discurso expositivo sólo llegaba hasta la Edad del Bronce, teniendo que esperar hasta 1923 cuándo fue ampliada a la Edad del Hierro, junto a la catalogación de elementos etnográficos de los pueblos ugro-fineses.

Plano de la planta principal del Museo Nacional de Finlandia.
Fotografía: Museo de Arquitectura de Finlandia.

La institución se organiza en su interior tras un vestíbulo de entrada dando paso a una gran sala central cuadrada coronada por una cúpula con pinturas al fresco realizadas en 1928 por Akseli Gallen-Kallela (1865-1931) con los temas La forja del Sampo (Sammon taonta), La defensa del Sampo (Sammon puolustus), Ilmarinen arando el campo de víboras (Ilmarinen kyntää kyisen pellon) y el Gran Lucio (Iso hauki), basados en el Kalevala y a la vez en sus propias obras qué pudieron verse en el pabellón finlandés durante la exposición parisina a principios de siglo.

Museo Nacional de Finlandia.
Frescos del Kalevala de Akseli Gallen-Kallela.
Fotografía: Junta Nacional de Antigüedades.

Ésta sala conduce a las distintas secciones que componen el museo organizadas en torno a dos patios. Entre algunas de las piezas más destacadas se encuentran la red de Antrea (Antrean verkko), una red prehistórica del año 8500 a.C. ; la jarra Kousa de Rusko (Ruskon Kousa), el único jarro de celebración de toda Finlandia, datado en 1542; el Altar de Kalanti (Kalannin alttarikaappi); los cuadros “Sagrada Comunión” (Herran ehtoollinen) de Margareta Capsia (1682-1759) o “El ataque” (“Hyökkäys”) de Eetu Isto (1865-1905), el trono imperial del zar de Rusia, trajes regionales de las distintas partes del país, o una cabina de humo de la región de Karelia.

El trono del zar ruso en el Museo Nacional de Finlandia.
Fotografía: Museo Nacional de Finlandia.

Al exterior todo el edificio se encuentra constituido por las tres alturas planteadas desde sus bocetos iniciales. El cuerpo más bajo está ejecutado en granito del país, con ventanales de medio punto en el conjunto de la obra o rectos en el lateral de la calle Mannerheimintie. Debido a la pequeña inclinación de la misma, las fachadas de éste lado resultan de cuatro en vez de tres alturas como el resto. El cuerpo central sigue el mismo esquema que el anterior en la parte de los ventanales, mientras el cuerpo superior se divide a través de vanos cuadrados, estando enfoscadas las paredes lisas en tonos cremosos en oposición a la piedra inicial. Todo el conjunto del museo es rematado por tejados a dos aguas dónde se abren cristaleras de forma triangular.

El Museo Nacional de Finlandia.
Fachada de la calle Mannerheimintie
Fotografía: Wikimedia Commons.

El cuerpo qué conforma la entrada a la institución sigue el mismo modelo qué lo comentado, pero su forma recuerda a un castillo medieval, dónde se destaca la balconada en el segundo piso hacia Mannerheimintie y sus remates en torres qué se pueden encontrar también en otras partes del conjunto. Para acceder al museo se asciende desde la calle mediante una gran escalera qué finaliza con la escultura de un gran oso de piedra esculpido por Emil Wikström (1864-1942) en 1910, completando la decoración en algunas partes del edificio con temas del Kalevala. La puerta de entrada se encuentra en una gran torre de 58 metros compuesta por seis cuerpos de altura, rematada por una estructura en ladrillo y chapiteles de zinc. Dicha torre ha sido restaurada en 2017, retirándose piedra por piedra para ser rellenadas con mortero.

Entrada principal del Museo Nacional de Finlandia.
Fotografía: Simo Rista / Museo de Arquitectura de Finlandia.

En 2019 el Museo Nacional, la Junta Nacional de Antigüedades (Museovirasto) y el Senado de Finlandia organizaron un nuevo concurso de arquitectura para diseñar un edificio anexo al propio museo, siendo ganado por el proyecto llamado Atlas de JKMM Architects, dónde los nuevos espacios destinados para la exposición son subterráneos, pero visibles a la vez a través del techo curvo de vidrio. Según los planos, se establece qué este nuevo anexo esté completado hacia el año 2025.

Esquema axonométrico de la ampliación del Museo Nacional de Finlandia.
Fotografía: Museo Nacional de Finlandia.

Actualmente el Museo Nacional de Finlandia no sólo se ocupa de mostrar la historia del país, sino qué también es responsable de las actividades del Museo al aire libre de Seurasaari (Seurasaaren ulkomuseo), el Museo Marítimo de Finlandia (Suomen merimuseo), y los castillos de Häme y Olavinlinna, entre otros lugares.


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