Bajo la Luz de la Aurora

Blog de historia del arte de Finlandia y Suecia

La obra de ésta semana está dedicada a la pionera de la abstracción. Titulada “Retablo nº1” (“Altarbild nr 1”), forma parte del Grupo X del conjunto de Pinturas para el Templo realizado por Hilma af Klint  (1862, Solna – 1944, Danderyd) en 1915. Con unas medidas de 185 x 152 cm, pertenece a las colecciones del Museo Moderno (Moderna Museet) de Estocolmo.

Retablo nº 1, grupo X. 1915.
Fotografía: Moderna Museet/Albin Dahlström

Hilma af Klint era la cuarta hija del conjunto de descendientes del matrimonio conformado por el comandante Fredrik af Klint (1822-1898) y su esposa Andrétta Mathilda (de soltera Sontag, 1830-1920).  En torno a los dieciocho años la joven Hilma se trasladó a Estocolmo para matricularse en la Escuela Técnica (Tekniska skolan) mientras tomaba clases privadas de retrato con la artista Kerstin Cardon (1843–1924).

Dos años más tarde de su llegada a la capital sueca, se convertiría en estudiante de la Real Academia de Bellas Artes (Kungliga Akademien för de fria konsterna) hasta 1887. Tras finalizar con buenas notas, la institución le ayudaría a conseguir un estudio que compartiría con Alma Arnell (1857- 1934) y Lotten Rönquist (1864-1912). En éste periodo su obra se caracterizaba por la realización de retratos o paisajes al óleo o a la acuarela, presentándose en la Exposición de Arte e Industria (Konst- och industriutställningen) en Norrköping en 1906, en la Exposición de Lund (Lundautställningen) en 1907, y en la exposición de la Asociación de Mujeres Artistas Suecas (Föreningen Svenska Konstnärinnor) en 1911, entre otras.

Desde 1879, tras el fallecimiento de una de sus hermanas, Hilma af Klint comenzó a participar en sesiones de espiritismo, aunque un par de años más tarde decidió dejar de intervenir en las mismas. Su interés espiritual le llevaría a unirse a la Sociedad Teosófica (Teosofiska Samfundet) qué se había fundado en Suecia en 1889. A finales del siglo XIX formaría parte de la Asociación Edelweiss (Edelweissförbundet), de la qué renegaría en 1897 para fundar un grupo propio conocido como “Los Cinco” (“De Fem”) junto a otras artistas como Sigrid Hedman (1855-1922), Anna Cassel (1860-1937) y Mathilda Nilsson (1844-1923).

Estuvo junto a ellas durante un período de diez años qué serviría como preparación para sus primeras obras abstractas con base espiritual. En 1898, tras la muerte de su padre, Hilma af Klint regresaría a la casa familiar en Estocolmo para cuidar a su madre. Durante una sesión de espiritismo, recibiría el encargo del plano astral de realizar una serie de lienzos representando los aspectos inmortales del ser humano, que titularía cómo Pinturas para el Templo (Målningar till Templet), dividida a su vez en varias series y cuyo grueso de obras lo ejecutó en apenas dieciocho meses.

Hilma af Klint en 1901.
Fotografía: Fotógrafo desconocido/Moderna Museet.

En 1907 se produjo la disolución del grupo “Los Cinco”  y Hilma af Klint comenzaría a estudiar filosofía. Al año siguiente conocería a Rudolf Steiner (1861-1925), fundador de la antroposofía, durante una visita de éste a la capital sueca. En una charla privada qué ambos mantuvieron, la artista le habló del encargo recibido, mientras que el filósofo le recomendó que dichas obras no fueran mostradas a nadie hasta al menos cincuenta años después.

En 1912 la artista alquilaría junto a unos amigos “Villa Furuheim” en la isla de Munsö, y pocos años después completaría la serie de Pinturas para el templo. De éste período es la obra de dicha entrada, siendo uno de los últimos tres lienzos qué la artista tituló Retablos dentro del décimo grupo de la serie.

Sobre un fondo negro se recortan dos grandes figuras geométricas. Por un lado una pirámide cuyo interior se encuentra dividido en dieciséis rectángulos de alto y siete de ancho, agrupados por tonos de color partiendo desde los tonos más cálidos a la izquierda, para finalizar con los más fríos a la derecha. El espacio central de color verde incluye unos círculos amarillos, motivos qué sin el dorado, se repiten disminuyendo en altura en los distintos rectángulos laterales de la pirámide. El vértice, de color negro y con un círculo áureo en su interior, se encuentra coronado con una gran figura redonda, dividida a su vez en tres anillos. El exterior es de color violeta, el central verde con varios rayos amarillos y azules qué surgen del círculo interior de color dorado.

Retablo nº 1, grupo X. 1915.
Detalle del vértice y el conjunto de círculos.
Fotografía: Moderna Museet/Albin Dahlström.

La obra puede tener varias interpretaciones, desde la ascensión del ser humano a través del conocimiento hacia un ser superior o como la conexión entre lo terrenal y lo meramente espiritual, entre otras. En ella se puede ver también un interés por la teoría del color de Goethe (1749-1832), que había sido editada por Rudolf Steiner.

Retablo nº 1, grupo X. 1915.
Detalle de la base con la teoría del color de Goethe.
Fotografía: Moderna Museet/Albin Dahlström.

En 1918 madre e hija se trasladaron a Munsö, falleciendo su progenitora dos años más tarde. Debido a dicha circunstancia, Hilma af Klint se mudaría a Helsingborg, compartiendo piso con la antigua enfermera de su madre, Thomasine Andersson. Ese mismo año de 1920 la artista se convertiría en miembro de la Sociedad Antroposófica (fundada en 1913) y junto a su nueva compañera de piso pasaría largos períodos de tiempo en Dornach (Suiza) hasta 1930, dónde se reencontraría con Rudolf Steiner.

Ambas amigas regresarían a Suecia en 1932, estableciéndose años después en Lund. Tras la muerte de Thomasine en 1935, Hilma af Klint se instalaría en Ösby, dónde uno de sus primos tenía una villa. En 1944 fallecería tras un accidente de tráfico, siendo enterrada en el Cementerio de Galärvarvs (Galärvarvskyrkogården), al norte de Estocolmo en la misma tumba qué su padre.

Tumba de Hilma af Klint en Galärvarvskyrkogården.

En 1972 su sobrino Erik af Klint crearía la Fundación Hilma af Klint (Stiftelsen Hilma af Klints Verk) para dar a conocer su obra. Los lienzos fueron ofrecidos en 1970 al Museo Moderno de Estocolmo, pero la institución no los aceptó. Catorce años más tarde su arte fue dado en Helsinki, pero la exhibición pública de sus obras no tuvo lugar hasta 1986 en Los Ángeles. Debido al interés creciente de su figura, el Museo Moderno abrió una sala dedicada a la artista dónde sus creaciones son cambiadas de forma regular. Algunos investigadores han querido ver en sus pinturas indicios qué presagian las obras de artistas como Vassily Kandinsky (1866-1944), Piet Mondrian (1872-1944) o Kazimir Malevich (1878-1935), pero jamás llegó a tener contacto con los mismos.


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