Bajo la Luz de la Aurora

Blog de historia del arte de Finlandia y Suecia

La obra de ésta semana es la Estatua de Esaias Tegnér. Realizada en bronce en 1853 por Carl Gustaf Qvarnström (1810, Estocolmo – 1867, Estocolmo), se encuentra en la Plaza Tegnér (Tegnérsplatsen) en Lund.

Estatua de Esaias Tegnér. 1853.
Fotografía: Anton Holmquist/ Wikimedia Commons.

 Carl Gustaf Qvarnström era el hijo de Erik Gustaf Qvarnström (1779-1823), chambelán al servicio de la princesa Sofía Albertina de Suecia (1573-1829), y su esposa Margareta Christina (de soltera Eklund). Su madre fallecería cuándo el joven Carl contaba dos años, mientras qué su padre fallecería once años más tarde.

Con trece años se convertiría en estudiante en la Real Academia de Bellas Artes (Kungliga Akademien för de fria konsterna) de la capital sueca, recibiendo una pequeña subvención de parte de la princesa Sofía Albertina. En la institución comenzó practicando el dibujo y la pintura realizando temas clásicos y paisajes bajo la mirada atenta de sus maestros Gustaf Hasselgren (1781-1827) y Fredric Westin (1782-1862). En 1829 recibiría una medalla real por una de sus obras, y ese mismo año conocería al escultor Johan Niclas Byström (1783-1848), qué acababa de regresar de Roma, convirtiéndose el joven Qvanström en su discípulo abandonando la pintura.

Grabado de Carl Gustaf Qvarnström. Fecha desconocida.
Fotografía: Wikimedia Commons.

En 1836 obtendría una gran beca por parte de la Academia para poder continuar su formación en el extranjero. Tras pasar unos meses en París, su destino final fue Roma, dónde permanecería seis años. En la ciudad eterna conoció al escultor sueco Bengt Fogelberg (1786-1854), qué le ayudó a conocer en mayor profundidad los temas de la mitología nórdica. En 1842 Qvarnström regresaría a Estocolmo, convirtiéndose poco después en miembro de la Academia de Bellas Artes y trabajando al mismo tiempo en la decoración de relieves para el castillo de la capital sueca. Junto a todo ello realizaría esculturas de grandes personalidades del momento, siendo la primera de ellas la de ésta entrada, presentada en Lund en 1853.

En ella muestra al profesor de griego en la Universidad de dicha ciudad (Lunds Universitet) Esaías Tegnér (1782-1846) y gran poeta interesado en la mitología escandinava. Éste se encuentra representado de cuerpo entero en una postura qué recuerda a la estatuaria clásica, con un ligero contrapposto y adelantando uno de sus pies, mientras apoya uno de sus brazos en una estela tallada con runas y decoración escandinava.

Su vestimenta consistente en un pantalón, una chaqueta, una camisa de cuello alto junto a una pajarita y una levita, sirve para qué el artista muestre su gran habilidad en el estudio de plegados, especialmente en la capa qué parte desde su hombro izquierdo y se enrosca en su brazo. Junto a todo ello sobresale el gusto por el detalle en la figura, sobre todo en el cabello ejecutado casi como un trepanado, y en el rostro joven, siguiendo grabados ejecutados por coetáneos del poeta.

Estatua de Esaias Tegnér. 1853.
Detalle del rostro.
Fotografía: Anton Holmquist/ Wikimedia Commons.

La escultura se complementa con los gestos de las manos, una de ellas entre las hojas de un libro y la otra cercana a su pecho, como si se encontrara recitando uno de los poemas qué le otorgaron gran fama. Ésto además queda demostrado con la corona de laurel qué se encuentra colgando en una especie de carcaj cercano a la estela.

Estatua de Esaias Tegnér. 1853.
Detalle de la corona de laurel.
Fotografía: Anton Holmquist/ Wikimedia Commons

Existe un boceto previo en yeso de la obra en el Museo de Bocetos de Arte Público (Skissernas Museum), dependiente de la Universidad de Lund. Con unas medidas inferiores (61cm de alto, 26cm de ancho y 23 cm de profundidad) muestra la escultura de forma muy parecida a su ejecucion final.

Boceto de la Estatua de Esaias Tegnér. 1853.
Fotografía: Kim Westerström/Skissernas Museum.

Aparte de la ejecución de obras de gran formato, Qvarnström también realizó varias medallas para conmemorar las coronaciones reales de 1844 y de 1860, además de otras para otras organizaciones suecas. Todo ello lo compaginó con sus labores como profesor en la Academia, siendo valorado por sus discípulos como alguien cercano y comprometido con la enseñanza. A partir de su nombramiento como director de dicha institución, se llevaron a cabo diversas reformas, siendo especialmente destacada la apertura de la misma a las mujeres a partir de 1864.

Tras su fallecimiento fue enterrado en el Cementerio del Norte (Norra begravningsplatsen) de la capital sueca.


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