Bajo la Luz de la Aurora

Blog de historia del arte de Finlandia y Suecia

La obra de ésta semana es una pintura titulada “El hijo de Colarossi” (“Colarossin poika”). Se trata de un óleo sobre madera realizado en 1881 por Helena Westermarck (1857, Helsinki – 1938, Helsinki). Posee unas medidas de  24 x 15,5 cm y se encuentra en los almacenes del Museo Ateneum (Ateneumin taidemuseo) en la capital finlandesa.

El hijo de Colarossi. 1881.
Fotografía: Yehia Eweis/Finnish National Gallery.

Helena Charlotta Westermarck fue la segunda hija del total de cinco hermanos qué tuvieron el matrimonio conformado por el chambelán universitario Nils Christian Westermarck (1826-1904) y su esposa Constance Gustafva (de soltera Blomqvist, 1830-1909). Entre 1866 hasta 1874 asistió a la Escuela Sueca para niñas en Helsinki (Svenska fruntimmersskolan) dirigida por su propia tía, Elisabeth Blomqvist (1827-1901).

Al finalizar su educación básica estudiaría dibujo y pintura en la Escuela de dibujo de la Asociación de Arte de Finlandia (Suomen Taideyhdistys piirustuskoulu) durante dos años. En 1876 decidió tomar clases en la academia privada de Adolf von Becker (1831-1909), dónde permanecería durante otros dos años, y e iniciaría una amistad con Helene Schjerfbeck (1862-1946) y María Viik (1853-1928), un afecto qué duraría durante toda su vida. En 1879 marcharía a París, formándose durante un período de tres años primero en la Académie Trélat, dónde tendría como profesores a Leon Bonnat (1833-1922), Jean-Leon Gérôme (1824-1904) o a Jules Bastien-Lepage (1848-1884), para continuar en la Académie Colarossi con Gustave Courtois (1852-1923).

De éste momento es la obra de ésta entrada, el retrato de Ernest Flore (1866-1960), hijo del director de la academia dónde la artista se estaba formando, qué contaba en el momento con quince años de edad. Sobre un fondo neutro se recorta el rostro del joven ladeado hacia su izquierda mientras mira al espectador. El retratado viste camisa blanca algo sucia y una chaqueta abotonada del mismo color qué el sombrero que porta.

El hijo de Colarossi. 1881.
Detalle de los botones y la camisa.
Fotografía: Yehia Eweis/Finnish National Gallery.

La luz incide en su rostro desde el lado izquierdo de la obra matizando los rasgos faciales del retratado, especialmente sus labios gruesos, su bigote incipiente y sus ojos, oscureciendo parte de su cara, mientras qué el cabelllo negro se entremezcla con la sombra producida por el interior del tocado.

El hijo de Colarossi. 1881.
Detalle de los ojos y del cabello.
Fotografía: Yehia Eweis/Finnish National Gallery.

La pincelada es rápida y en ocasiones con un empleo excesivo de pigmento, con una paleta de colores empleada a través de colores terrosos y oscuros, siendo el único toque de color más vivaz los botones de la chaqueta.

El hijo de Colarossi. 1881.
Detalle de la pincelada.
Fotografía: Yehia Eweis/Finnish National Gallery.

A finales del otoño de 1881 Helena Westermarck regresaría a Finlandia, pero tres años más tarde regresaría a Francia para estudiar de nuevo en la Académie Colarossi bajo la tutela de Pascal Dagnan-Bouveret (1852-1929). Ese mismo verano viajaría a Bretaña junto a Ada Thilén (1852-1933) y Agda Lindqvist (1860-1889) para pintar al aire libre. Comenzaron trabajando en Concarneau, pero pronto se trasladaron a Pont-Aven para concluir en un pequeño pueblo en el campo. Durante ésta estancia sufrió una tuberculosis qué afectaría a sus pulmones debilitándola de tal forma qué la impidió pintar durante varios años, teniendo que centrarse en la escritura, especialmente en reseñas sobre arte y ensayos para la revista Finsk Tidskrift (Diario finlandés).

El desarrollo de la tuberculosis haría qué entre 1887 y 1888 Helena Westermarck se encontrara ingresada en el sanatorio del doctor Ernest Westerlund (1839-1924) en Enköping, al este de Suecia. Al año siguiente viajaría a Florencia y a la región del Tirol, dónde escribiría sus primeros cuentos y ensayos bajo el título de “Del Libro de Estudio I-II, relatos y borradores” (Ur studieboken I–II, berättelser och utkast). A partir de éste momento, ella misma comenzó a considerarse como escritora, interesándose cada vez más por el papel de la mujer en la sociedad y sobre la historia de la misma. A inicios de la década de 1890 fue correspondiente de la Sociedad Progresista de Mujeres (The Women’s Progressive Society) de Inglaterra y poco después Helena Westermack fue elegida como la primera secretaria de la Unión de Mujeres (en finés, Naisasialiitto Unioni ry; en sueco, Kvinnosaksförbundet Unionen rf), una asociación feminista fundada en 1892. Además, durante varios años se convirtió en la editora de la revista de dicha asociación llamada Nutid, diminutivo de Nutid, Tidskrift för sammhällsfrågor och Hemmets Intressen (Actualidad, Revista de Asuntos Sociales e Intereses Domésticos).

Fotografía de Helena Westermarck en 1894.
Fotografía de Daniel Nyblin/ Junta Nacional de Antigüedades.

Con el nuevo siglo participaría de forma activa en la lucha de las mujeres para lograr el derecho al voto, especialmente en 1904, y sobre todo en las primeras elecciones parlamentarias de Finlandia en 1907, cuándo se postularía como candidata, pero sin llegar a ser elegida. Desde entonces se dedicaría a la literatura, escribiendo no sólo novelas y cuentos, sino también biografías de otras artistas femeninas finlandesas como Mathilda Rotkirch (1813-1842), Fanny Churberg (1845-1892), Maria Wiik (1853-1928) o Sigrid af Forselles (1860-1935). Fallecería en 1938 con 80 años de edad, siendo enterrada en el Cementerio de Hietaniemi (Hietaniemen hautasmaa) en la parcela familiar junto a sus padres y su hermano el antropólogo Edvard Westermarck (1862-1939).

Tumba de Helena Westermarck en el Cementerio de Hietaniemi.
Fotografía: Bob Boston.

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