Bajo la Luz de la Aurora

Blog de historia del arte de Finlandia y Suecia

La obra de esta semana se titula “Ilmatar”. Realizada en 1860 por Robert Wilhelm Ekman (1808, Uusikaupunki – 1873, Turku), es un óleo sobre papel con unas medidas de 79 x 111,5 cm, perteneciente a la Galería Nacional de Finlandia (Kansallisgalleria), y qué se encuentra expuesto en el Ateneum (Ateneumin taidemuseo) de Helsinki.

“Ilmatar”. 1860.
Fotografía: Galería Nacional de Finlandia /Hannu Aaltonen.

Robert Wilhelm Ekman era el último del conjunto de cinco hijos qué tuvieron el matrimonio conformado por Karl Kristoffer Ekman (1750-1818), notario y alcalde de la ciudad de Uusikaupunki, y su esposa Sara Elisabet (de soltera Gadolin, 1771-1818). Cuando el joven Robert tenía diez años sus progenitores murieron, siendo él y sus hermanos acogidos en otros hogares. Esto daría lugar a qué ninguno pudiera finalizar sus estudios primarios y menos aún superiores.

Sus primeros pasos en la pintura tuvieron lugar en Turku en el taller de Gustaf Wilhelm Finnberg (1784-1833), pero en 1824 marcharía a Estocolmo junto a su hermano Fredrik Joachim (1798-1872), qué en el futuro se convertiría en sacerdote, para iniciar sus estudios en la Real Academia de Bellas Artes (Kungliga Akademien för de fria konsterna). Desde sus primeros años, se inclinaría más hacia la realización de temas populares frente a los propuestos por la propia Academia. En 1836, un año antes de su graduación, tuvo que convertirse en ciudadano sueco para poder tener acceso a la beca de estudios propuesta desde la institución, siendo su destino París, dónde continuaría su formación con Paul Delaroche (1797-1859). En 1840 viajaría a Italia, y en 1843 a Múnich, para en 1844 regresar a Suecia y obtener el título de agrée, convirtiéndose en miembro de la Real Academia, además de ser nombrado Pintor de la Corte Real e historiador.

Un año después de su regreso a la capital sueca, viajaría a Turku para iniciar la decoración de la catedral de dicha ciudad (Turun tuomiokirkko) con pinturas murales, un trabajo qué completaría en 1854 después de diez largos años. Durante todo ese tiempo compaginaría sus labores con la impartición de clases hasta su muerte en la Escuela de Dibujo de Turku (Turun piirustuskoulu), fundada en 1830 por su amigo Carl Gustaf Söderstrand (1800-1862), aunque en 1849 la institución pasaría a manos de la Asociación de Arte de Finlandia (Suomen Taideyhdistys). En 1855 recuperaría su ciudadanía finlandesa, además de comenzar su interés por el pasado histórico y los temas populares de la propia Finlandia, especialmente los derivados del Kalevala, cuya edición definitiva había sido escrita por Elias Lönnrot (1802-1884) en 1849. Su mayor deseo era ilustrar la obra, para lo cuál el propio Ekman ejecutó numerosos bocetos sobre distintos temas, pero nadie quiso financiar el proyecto.

Robert Wilhelm Ekman. Fotografía entre 1860-1873.
Fotógrafo desconocido/ Agencia de Patrimonio de Finlandia.

Uno de ellos es la obra de ésta entrada basada en el canto I del poema épico finlandés. Ilmatar o Luonnatar es una virgen doncella del aire que vaga aburrida por la inmensidad del vacío, hasta que se posa sobre el infinito mar dónde el viento del este se inclina sobre ella y la deja embarazada del eterno cantor y protagonista del poema, Väinämöinen. Durante más de setecientos años la doncella no pudo dar a luz, por lo que suplicó ayuda a a Ukko, dios supremo de los cielos, para qué aliviara su carga. Éste mandaría un pato qué se posaria sobre la rodilla de la joven para incubar sus huevos, los cuáles, al mover la doncella la articulación y romperse, se convertirían en la tierra, las estrellas y las nubes. Con posterioridad, durante los siguientes diez años Ilmatar se dedicaría a crear las islas y los distintos continentes, pero su hijo no nacería hasta treinta años más tarde, cuando el propio Väinämöinen invocaría al Sol, la Luna y a las estrellas para poder nacer y qué su madre pudiera regresar a los cielos. Aún así, al protagonista le restarían otros ocho años de vagar por el mar hasta poder llegar a tierra firme. (Kalevala, Canto I, 101-339)

El momento plasmado por el autor es el momento del descenso de la joven abandonando el vacío para posarse en el océano. El centro de la obra, tanto compositivo como lumínico, se encuentra en la doncella, cuyo cabello ondea al viento, con un vaporoso vestido blanco, adornada con varias joyas en su cuello y frente, mientras qué entre sus manos juega con un arcoiris.Su rostro resulta demasiado académico, con ojos muy almendrados y facciones finas, sin apenas expresión facial en el mismo.

“Ilmatar”. 1860.
Detalle del rostro.
Fotografía: Galería Nacional de Finlandia /Hannu Aaltonen.

El resto de la obra contrasta por los tonos empleados para su realización, recordando a los momentos de grandes tormentas en el mar. Los cielos son totalmente de azul oscuro, aclarados cuanto más cercanos se encuentran a la joven, mientras que en las aguas la paleta oscila entre los verdes, azules, dorados y blancos para captar la fuerza de las olas al romper contra el cuerpo femenino. Todo esto se agudiza por la técnica empleada, siendo una pincelada más espesa y con mayor carga de pigmento en el océano, y a la inversa en la propia Ilmatar para captar la ligereza de la propia doncella.

“Ilmatar”. 1860.
Detalle de los distintos tipos de pinceladas.
Fotografía: Galería Nacional de Finlandia /Hannu Aaltonen.

En 1864 se crearía la Asociación de Artistas de Finlandia (Suomen Taiteilijaseura), de la cuál Robert Wilhelm Ekman se convertiría en miembro honorario de la misma. Dos años más tarde completaría su gran obra maestra basada en el Kalevala, la “Llamada de Väinämöinen” (“Väinämöisen soitto”), qué conservaría hasta su muerte debido a la no aceptación por el enfoque estilo romántico del tema frente a un mayor realismo. Además,la pintura fue presentada durante el inicio de la lucha lingüística qué tuvo lugar en Finlandia, dónde los círculos culturales suecos el tema era “demasiado finlandés” y para los habitantes de finés el propio Ekman era considerado “demasiado sueco”.

A su muerte en 1873 todos sus bienes tuvieron qué ser vendidos debido a las deudas qué había acumulado durante su vida.


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