Bajo la Luz de la Aurora

Blog de historia del arte de Finlandia y Suecia

La obra de esta semana se titula “Un accidente. Calle de una ciudad francesa” (En olyckshändelse. Fransk bygata«). Se trata de un óleo sobre lienzo pintado en 1886 por Allan Österlind (1855, Estocolmo – 1938, París) con unas medidas de 125 x 170 cm qué forma parte de los fondos del Museo de Arte de Gotemburgo (Göteborgs Konstmuseum).

“Un accidente. Calle de una ciudad francesa”
(“En olyckshändelse. Fransk bygata«). 1886.
Fotografía: Göteborgs Konstmuseum.

Erik Allan August Österlind era uno de los hijos del matrimonio conformado por Per August Österlind y Johanna Petronella Skoog.  Tras la finalización de sus estudios básicos, se matriculó en la Real Academia de las Bellas Artes (Kungliga Akademien för de fria konsterna) de Estocolmo en 1874, permaneciendo en ella hasta 1876. Al año siguiente marcharía a París siendo alumno de la famosa Escuela de las Bellas Artes (École des beaux-arts) durante cuatro años. En la capital francesa coincidió con otros artistas nórdicos conformando una colonia que duraría hasta 1890, forjando amistades con, ente otros, los pintores suecos Per Ekström (1844-1935), Ernst Josephson (1851-1906), August Strindberg (1849-1912) el noruego Christian Skredsvig (1854-1924), el escultor finlandés Ville Vallgren (1855-1940) y el Príncipe Eugenio de Suecia (1865-1947).

Durante sus primeros años en Francia se dedicó a la escultura, teniendo como maestro a Pierre-Jules Cavelier (1814-1894), un maestro exigente que le recomendó que cambiara al dibujo, a pesar de recibir el primer premio de la academia basándose en modelos tomados del natural.  A partir de 1879 frecuentó con sus amigos Barbizon y Grez- sur-Loing, al año siguiente comenzaría a pintar acuarelas, aunque participó en el Salón de París con una cabeza de mujer esculpida, convirtiéndose en un habitual de los mismos durante años sucesivos.

Retrato de Allan Österlind.
Fotografía: Wikimedia Commons.

Junto a Ernst Josephson intentó hacerse un hueco en el campo del arte francés, aprendiendo a la vez la técnica del óleo y exhibiendo sus dibujos por primera vez en la exposición de arte escandinavo en Copenhague en 1883. Tres años más tarde sus obras colgaron junto a las de otros artistas en la muestra organizada en Gotemburgo por la Asociación de Artistas Suecos (Konstnärsförbundet), opuestos a los preceptos de la academia, dónde participaría en exposiciones hasta 1897. Al ser un amigo cercano de Ernst Josephson, cuando éste chocó con la asociación en 1886 viajaron juntos a la región de Bretaña y más concretamente a la isla de Bréhat.

En este momento es cuando Österlind realizó esta obra, mostrando aspectos del paisaje bretón, completamente distinto respecto al ambiente cosmopolita de la capital. En un lugar salpicado por casas bajas, el artista plasma el momento en el qué uno de sus habitantes ha sufrido un accidente mortal, mientras que los sus convecinos están a la espera de noticias sobre su estado.

La acción principal tiene lugar en el lado derecho de la obra, dónde un hombre con camisa a rayas típico de la zona y sombrero de paja se dirige con el cuerpo de un joven en brazos hacia la casa, del mismo mientras un anciano desciende por las escaleras de la misma para recibir el cadáver. El centro de la composición por su parte, es ocupado por una mujer viuda vestida con ropajes oscuros indicando su condición lamentándose junto a sus hijos al ver el cuerpo de su único hijo varón, sustento de la familia. Tras ellos y salpicando el paisaje hasta el final de la obra a la izquierda, se encuentran varios grupos de habitantes en la puerta de sus hogares atentos a la tragedia acaecida, siendo un hombre con los brazos alzados el qué informa a las familias más alejadas.

“Un accidente. Calle de una ciudad francesa”
(“En olyckshändelse. Fransk bygata«). 1886.
Detalle del tema principal.
Fotografía: Göteborgs Konstmuseum.

La paleta de colores empleada por el artista está conformada por tonos terrosos, especialmente en las casas que conforman el pueblo y el polvo del camino, junto a algunos blancos en las tocas de las mujeres, en la vestimenta interior de alguno de los niños y en el plumaje de las aves que beben del río en el primer plano. Por otro lado, el azul más amplio se encuentra matizado con blancos en el cielo despejado que se vislumbra sobre los tejados del pueblo, mientras que en el resto de la obra aparece en la vestimenta de algunos de los habitantes, tanto en tonos claros como más oscuros.

“Un accidente. Calle de una ciudad francesa”
(“En olyckshändelse. Fransk bygata«). 1886.
Detalle del cielo.
Fotografía: Göteborgs Konstmuseum.

Dos años después de la llegada a Bretaña de ambos amigos, Ernst enfermaría teniendo que ser escoltado de regreso a la capital parisina por Österlind, qué había sido expulsado de la Asociación de Artistas Suecos ese mismo año de 1888 por no querer enviar sus obras a las exhibiciones propuestas por el grupo.

En la Exposición Universal de 1889 presentaría diversas pinturas al óleo y acuarelas, ganando una medalla de plata. Ese mismo año se casaría con Joséphine Eugénie Carré (1862-1916), legitimándose los dos hijos previos que había tenido con ella. En 1900 se convertiría en asociado (associé) de la recién creada Sociedad Nacional de las Bellas Artes (Société Nationale des Beaux-Arts), siendo un artista habitual en los salones organizados por ésta. En ese momento, siendo reconocido su talento en el uso de la técnica de la acuarela, fundaría una asociación de acuarelistas, además de ser un hábil empleador de la aguatinta y el grabado. Esto último le permitiría ser miembro desde el momento de su fundación del Salón anual del grabado original en color (Salon annuel de la gravure originale en couleur).

En 1891, trabajaría con Per Ekström, uniéndose a la Sociedad-Sueco Noruega en la capital francesa, germen del futuro Círculo Sueco (Cercle Suédois). Dos años después, influenciado por su amigo Ernst Josephson, que había residido en Sevilla entre 1881 y 1882, Allan Österlind marcharía a Andalucía, visitando ciudades como la capital andaluza y Ronda, dónde sus obras fueron muy apreciadas. A la vuelta a París en 1894 fue nombrado caballero de la Legión de Honor.

Entre 1906 y 1912 regresaría a Bretaña para pintar, concretamente a la región de Lannion, produciendo varios lienzos de gran tamaño y retratos que fueron expuestos tanto en París como en Estocolmo. La Primera Guerra Mundial le produjo una gran depresión qué se agravó con la muerte de su esposa, pilar fundamental en su vida, en 1916. Para intentar mejorar su situación anímica, hizo una corta estancia en Cagnes-sur-Mer (cercano a Niza), pero la mejoría tuvo lugar durante su regreso a Bretaña y especialmente a la isla de Bréhat, dónde comenzó a realizar una colección de retratos de los habitantes de la misma hecha con vasos y platos. Al no poder pagar la cuenta del cabaret local «Café des Pêcheurs» (“Café de los pescadores”) hizo un retrato suyo para compensarlo, igual que hicieron otros artistas, pasando a conocerse el lugar como el «Cabaret des Décapités» (Cabaret de los decapitados”). 

En el año 1938 falleció en la pobreza, recibiendo por parte de la prensa sueca un largo artículo al “sueco más viejo de París” (“Äldsta svenska i Paris”). Se encuentra enterrado en el cementerio de Montparnasse cerca de su mujer y sus hijos. Aunque no dejó escritos ni tuvo discípulos, los herederos de su arte fueron su hijo Anders Österlind (1887-1960 y su nieto Nanic Österlind (1909-1943) ambos dedicados también a la pintura.


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