Bajo la Luz de la Aurora

Blog de historia del arte de Finlandia y Suecia

Esta semana la entrada trata sobre la pintura “Gato en un prado florido” (Katt på en blommig äng), realizada en 1887 por Bruno Liljefors (1860, Uppsala – 1939, Estocolmo). Con unas medidas de 61 x 76 cm, se encuentra en el Museo Nacional de Estocolmo (Stockholm Nationalmuseum).

Gato en un prado florido” (Katt på en blommig äng). 1897.
Fotografía: Cecilia Heisser/Nationalmuseum

Bruno Andreas Liljefors era uno de los hijos del matrimonio formado por Anders Liljefors (1813-1893) y Maria Margareta Lindbäck (nacida en 1819). Con seis años, el joven Bruno aprendió a leer gracias a Selma Göting (nacida en 1847), hija de un pintor, para posteriormente acudir a la Escuela de la Catedral de Uppsala (Uppsala katedralskola), dedicándose en su tiempo libre al dibujo y a la caza, dos de sus actividades favoritas. Junto a ello, su amor por la actividad física se cristalizó en una corta carrera como artista de variedades y gimnasta de élite, especializado en barra fija. Junto a sus hermanos Karl y Pontus, formó un grupo de acróbatas llamado Bröderna Manzondi (Los hermanos Manzondi), actuando un tiempo en el circo.

En 1879, con 19 años, fue aceptado como estudiante en la Real Academia de las Artes Libres (Kungliga Akademien för de fria konsterna) de Estocolmo, convirtiéndose en amigo de otro de los grandes artistas de Suecia, Anders Zorn (1860-1920) y siendo alumno del pintor Per Daniel Holm (1835-1903).

Aunque su familia solía enviar dinero para su formación, Bruno Liljefors solicitó un trabajo como dibujante en diversos periódicos, teniendo una pequeña clientela al menos desde 1881. Debido a que la formación académica le parecía poco estimulante y por su trabajo en prensa, propició escasa aparición del joven en las aulas. En 1882 recibió una advertencia formal por parte del director de la academia, Georg von Rosen (1843-1923) debido a sus repetidas ausencias, por lo que Bruno decidió abandonar la formación académica tras una larga decisión en beneficio de su carrera artística.

En 1882 realizaría su primer y único viaje de estudios fuera de Suecia, acompañado por el pintor especializado en marinas Arvid Johansson (1892-1964) . Su primer destino fue Düsseldorf, dónde llegarían a través del puerto de Hamburgo. En la ciudad germana sería alumno durante un tiempo del pintor sueco, residente en la misma, August Jernberg (1826-1896), siendo clave para conocer a uno de sus compañeros en la Academia de Bellas Artes de Düsseldorf (Kunstakademie Düsseldorf), Carl Friedrich Deiker (1836-1892), especializado en representación de animales. Bruno decidió tomar clases privadas con Deiker, compaginándolas con visitas al zoológico de la ciudad, uno de los más grandes de Europa en la época, para realizar estudios sobre los animales allí custodiados.

Fotografía de Bruno Liljefors.
Fecha y autor desconocido.

A finales de 1882 se mudó a Freilassing, en Baviera, dónde compartiría una residencia en una granja durante unos meses con el también pintor Johan Tirén (1853-1911), realizando obras cuyos protagonistas principales eran gatitos y zorros. Durante el primer trimestre del nuevo año viajaría a Italia, estando en Venecia, Florencia, Roma, y Nápoles, dónde visitaría los restos de Pompeya. Su viaje concluiría en Francia, dónde visitaría la capital, y Grez-sur-Loing, un pueblo cercano al bosque de Fontainebleau, dónde se había establecido una colonia de artistas escandinavos en torno a la figura de Carl Larsson (1853-1919), al que Bruno había conocido en 1881, siendo un artista clave para su pintura.

Regresaría a su país natal en 1883, asentándose en Kvarnbo, un pueblo cercano a Uppsala, tomando muchos apuntes al aire libre de la naturaleza que le rodeaba. Dos años después, se uniría al Grupo de los Opositores (Opponenterna) que solicitaba a la Academia una reforma de la enseñanza artística. Debido al rechazo de la misma, al año siguiente se convertiría en miembro de la recién fundada Asociación de Artistas (Konstnärsförbundet) , dónde permanecería hasta 1912. Bruno Liljefors repartía su tiempo realizando nuevas obras de arte e ilustraciones para revistas y libros. En 1887, se casaría con Anna Olofsson (1864-1947), pasando la pareja parte del verano en Grez-sur-Loing, para establecerse en Kvambo, dónde había mandado construir una gran vivienda con estudio propio.

En el verano de 1888 visitaría Visby, propiciándose un cambio en su producción, con mayor representación de bosques profundos y tonos propios del atardecer sustituyendo a las primeras luces de la mañana, dando lugar a obras muy valoradas y en algún caso incluso galardonadas fuera de Suecia. Pocos pocos años después, sus pinturas mostrarían una gran introspección personal, aflorando los sentimientos de soledad o resignación, debido a su propio estado emocional qué concluiría con su divorcio de Anna en 1895. Ese mismo año, se casaría con la hermana de ésta, Signe Olofsson (1871-1944). En el aspecto artístico era reconocido como un pintor con gran reputación a la hora de plasmar animales, pero no tuvo tanta suerte intentando vender sus obras.

La obra se organiza en tres planos construidos a través de dos diagonales compositivas qué convergen de un punto de fuga situado en el lado derecho de la pintura, fuera de la misma. El punto de vista es bajo, a ras de suelo, interesándose por las características del terreno frente al cielo, tan habitual en otras pinturas de paisaje.

Gato en un prado florido” (Katt på en blommig äng). 1897.
Detalle del gato junto a la firma del autor.
Fotografía: Cecilia Heisser/Nationalmuseum

El primer plano presenta a un gato de pelaje blanco con manchas negras, sorprendido en mitad de un camino de tierra rodeado de ciertas hierbas mientras qué el grueso de la obra es el campo florido que da título a la misma. En él contrastan las pinceladas rápidas de tonos verdosos con poco empaste sin definir las formas, especialmente en las zonas más alejadas al espectador, con la minuciosidad por el detalle mostrando la importancia del estudio de la naturaleza a través de muchas horas de observación. Esto es un aspecto relevante para la identificación de las especies vegetales propias del terreno presentado. Así, junto al felino se plasma un diente de león junto a crepis amarillentos qué salpican todo el paisaje, acompañados con flores rosadas de cardo, azuladas propias del nomeolvides (o quizás de una variedad del jazmín) y los blancos de las jaras.

Gato en un prado florido” (Katt på en blommig äng). 1897.
Detalle de las flores.
Fotografía: Cecilia Heisser/Nationalmuseum

Todo el conjunto concluye con la visión de parte de una vivienda en tonos pardos que junto a ciertas rocas grisáceas enmarcan el prado. Salvo éstas excepciones, la obra es muy colorida y luminosa, mostrando el florecimiento de los campos durante la primavera sueca, siendo un reflejo de un momento de felicidad en la vida personal del artista.

Gato en un prado florido” (Katt på en blommig äng). 1897.
Detalle de la pincelada suelta.
Fotografía: Cecilia Heisser/Nationalmuseum

Con el inicio del nuevo siglo, le llegaría el patrocinio del coleccionista de arte Ernest Thiel (1859-1947), qué le ofreció una gran suma de dinero para que no vendiera nada durante el año de 1901 y posteriormente realizar una exhibición en el extranjero para mostrar sus obras a posibles compradores, quedándose el marchante sólo con el excedente de las ventas. Sin embargo la idea inicial se torció, puesto qué la exhibición no tuvo lugar en Londres, cómo se había concretado, sino en Estocolmo. A pesar de las buenas críticas de especialistas y público, Thiel tuvo que comprar las obras, ya que sólo una se vendió. El siglo XX supuso también su reconocimiento como artista, ya que en 1906 se convirtió en miembro de la Real Academia de Artes de Berlín (Königliche Akademie der Künste) y fue galardonado en 1919 como doctor honoris causa en filosofía por la Universidad de Rostock (Alemania).

Bruno Liljefors solía estudiar a los animales en la naturaleza, pudiendo mirarlos durante horas a través de binoculares, aunque también solía apoyarse sobre los qué él mismo cazaba o mandaba disecar. Tras sufrir una neuralgia facial en 1925, no pudo volver a salir a cazar y a continuar con sus prácticas al aire libre. Sus últimos años de vida se desarrollaron entre Estocolmo, dónde residió hasta 1937 y Uppsala, la ciudad de su infancia, dónde fallecería, siendo enterrado en el antiguo cementerio de la misma. Dos años después de su muerte, la Real Academia de las Artes Libres organizó una gran exposición conmemorativa del conjunto de su obra.

Tumba de Bruno Liljefors en Uppsala.
Autor desconocido

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