Bajo la Luz de la Aurora

Blog de historia del arte de Finlandia y Suecia

Empezamos esta semana con una nueva entrada dedicada a la arquitectura. Hoy hablaremos sobre la Biblioteca de Estocolmo (Stockholms stadsbibliotek), inaugurada en 1928 y diseñada por el arquitecto sueco Erik Gunnar Asplund (1885, Estocolmo – 1940, Estocolmo), vinculado a la corriente arquitectónica del funcionalismo.

Biblioteca de Estocolmo (Stockholms stadsbibliotek). 1928
Vista desde el Parque del Observatorio
Diseño de Erik Gunnar Asplund.

Sus padres fueron el funcionario encargado de reportar las deudas y créditos fiscales de autoridades públicas y locales en la capital sueca, Frans Otto Asplund y su esposa Louise. En 1905 Gunnar Asplund inició sus estudios en la Escuela Técnica de Estocolmo (Tekniska skolan), graduándose en 1909. En ese momento, la formación en arquitectura pertenecía dentro de las directrices de la Real Academia de Artes Libres (Kungliga Akademien för de fria konsterna).

Asplund, al igual que otros arquitectos jóvenes, consideraba que las enseñanzas académicas se encontraban desactualizadas. Debido a ello establecieron su propia academia, conocida como escuela Klara (Klara skola). Los fundadores de la misma decidieron acercarse a los principales arquitectos suecos del momento para que fueran sus tutores. Los elegidos fueron Ragnar Östberg (1866-1945), Ivar Tengbom (1878-1968), Carl Westman (1866-1936) y Carl Bergsten (1879-1935). Sin embargo, esta iniciativa tuvo un corto recorrido, en parte debido a que estaba financiada de forma privada, existiendo durante el año de 1910. En ella Asplund fue fuertemente influenciado por Ragnar Östberg, siendo su modelo de inspiración para futuros edificios.

Algunos de sus compañeros en la escuela Klara fueron , entre otros, Osvald Almqvist (1884-1950) y Sigurd Lewerentz (1885-1975), teniendo una amistad que fructificaría en la unión en el futuro para realizar algunas obras arquitectónicas.

Fotografía de Carl Gunnar Asplund hacia 1940.

Antes de comenzar sus estudios, durante el verano de 1910, Asplund realizó un viaje de tres meses a Alemania, dando como consecuencia un artículo en el que defendía el uso del hormigón como material para las fachadas. Se piensa que si era capaz de ser buen conversador en dicha lengua, fuera consciente de las nuevas teorías y métodos concernientes al hormigón que estaban en boca de los arquitectos en Alemania, Austria y Francia.

En 1912 se convirtió en arquitecto en la Oficina de la Ciudad de Estocolmo (Stadsbyggnadskontoret), siendo asistente de arquitectura entre 1912 y 1913 en el Real Instituto de Tecnología (Kungliga Tekniska Högskolan), dónde también sería profesor especial dedicado a ornamentación entre 1917 y 1918. Esos años los compaginó, hasta 1920 con sus tareas como editor de la revista “Arquitectura” (Arkitektur) y en 1918 se convirtió en arquitecto de servicio excepto en los lugares de la capital, de los cuáles se ocupaba la Junta Nacional de Construcción de Suecia (Sveriges Byggnadsstyrelsen).

Después de sus estudios, Asplund completó su educación en arquitectura con un viaje a Italia en 1914, que realizó con sus propios medios. Allí se dedicó a tomar diversas fotografías de edificios y elementos arquitectónicos en los que estaba interesado, sobre todo en la ubicación de los templos en el paisaje y la organización de grandes columnatas alrededor de los espacios abiertos. En su diario llegaría a escribir incluso lo siguiente:»Templen behöver höjden, mödan att komma dit ökar vördnaden” (Los templos necesitan la altura, el esfuerzo por llegar aumenta la reverencia).

Durante y después de la Primera Guerra Mundial, Asplund participó con éxito en numerosos concursos de arquitectura. Finalizado el conflicto se casó con Gerda Sellman (1892-1969). Éste matrimonio tuvo cuatro hijos, entre ellos, Hans Asplund (1921-1994), que se dedicaría al mismo trabajo que su padre. Gunnar volvería a casarse en  1934 con Ingrid Kling.

La fundación Knut y Alice Wallenberg (fundada en 1917) entregó al año siguiente de su creación una donación de 1 millón de coronas suecas a la ciudad de Estocolmo para la creación de una biblioteca pública, y el ayuntamiento de la capital asignó un lote de terreno para la construcción del edificio. Aún así, la fundación se vio obligada a donar 130.000 coronas adicionales, para que el ayuntamiento decidiera erigir el edificio.

Se había designado un comité de biblioteca de la ciudad, al cuál Gunnar Asplund se unió en 1918. Desde el principio, trabajó con ayuda del comité para la reorganización del área alrededor de la colina del Observatorio, ya que la biblioteca se encuentra al norte de la misma.

Biblioteca de Estocolmo (Stockholms stadsbibliotek). 1928
Boceto de Erik Gunnar Asplund hacia 1931.
Museo de Arquitectura de Estocolmo (Arkitekturmuseet Stockholm)

Durante un viaje de estudios a los Estados Unidos, pensó como unir todas las funcionalidades y características que demandaba el edificio. De dicho periplo surgiría la idea de una gran sala central para préstamos de libros de manera que el visitante podía elegir los libros sin necesidad de necesitar ningún tipo de ayuda del personal de la biblioteca, siendo ésta la primera en toda Suecia en aplicar el principio de estanterías abiertas. Su gran sala central se encontraría rodeada de diversas salas de lectura.

Desde los primeros bocetos se vislumbra muestran el edificio vinculado a un clasicismo más tradicional central gracias a una gran cúpula, pero con posterioridad, Asplund eligió darle al exterior del edificio una elevación monumental a través de la forma de un cilindro. Algunos investigadores han querido encontrar una posible influencia en edificios del siglo XVIII en París, tal como la Rotonde de la Villette, conocida también como Barrière Saint-Martin, o el Panteón de Agripa en Roma, sobre todo por su interior espacioso.

Biblioteca de Estocolmo (Stockholms stadsbibliotek). 1928
Planta de la Biblioteca
Diseño de Erik Gunnar Asplund.

Cuando la biblioteca estuvo lista después de diez años de trabajo, en 1928, se había convertido en uno de los principales ejemplos del clasicismo nórdico. El edificio se convirtió en un modelo a seguir para otros edificios destinados al uso de bibliotecas por todo el país. También sería el último gran trabajo de Asplund en este estilo, ya que en los laterales de la entrada a la biblioteca se observan rasgos funcionalistas, cuyos principios abrazaría un par de años después.

Biblioteca de Estocolmo (Stockholms stadsbibliotek). 1928
Interior de la Biblioteca
Diseño de Erik Gunnar Asplund.

Asplund es considerado uno de los grandes arquitectos suecos durante el período de entreguerras y como representante del “clasicismo nórdico”, que buscaba una arquitectura más objetiva frente a estilos anteriores, pero que no duró más allá de la década de 1930. Cabe decir que este estilo suele considerarse en historia del arte como un movimiento de transición entre el art decó y la arquitectura funcionalista, dónde se buscaba la función propia del edificio y sobre ello se diseñaba su exterior, llegando al punto de que el propio Asplund es considerado uno de los pioneros del funcionalismo en Suecia.

La oficina de arquitectura de Asplund nunca fue grande, ya que su interés se encontraba en el diseño de sus edificios con todo lujo de detalles. Entre alguno de sus empleados durante la década de 1920 destacan, entre otros, Uno Åhrén (1897-1977) y Sven Ivar Lind (1902-1980). Después de la Exposición de Estocolmo de 1931, que tuvo lugar durante el apogeo de su carrera, y en dónde mostraría diversos edificios bajo las ideas del funcionalismo, los encargos propuestos a su estudio cesaron repentinamente.

En 1931 se convirtió en profesor de arquitectura en el Real Instituto de Tecnología de Estocolmo y fue co-autor del libro de debate radical «Acceptera» (Aceptar). Después de varios años sin encargos, a partir de 1933 surgieron nuevos concursos en los que participó, volviendo a crecer su firma de arquitectura , pero nunca trabajaron en ella más de cuatro o cinco empleados.

Asplund diseñó en total unos 70 edificios, de los cuáles más de la mitad (unos cuarenta) fueron realizados, mientras que el resto se circunscribieron a planos y bocetos sobre el papel, siendo el último de ellos el edificio de los Archivos de la Ciudad de Estocolmo que inició meses antes de fallecer y que fue concluido en 1959.

Biblioteca de Estocolmo (Stockholms stadsbibliotek). 1928
Entrada de la Biblioteca
Diseño de Erik Gunnar Asplund.

En 1992 el Ayuntamiento de Estocolmo decidió que la ciudad aprobase una declaración para rememorar la trascendencia histórica del edificio. El Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS) exigió que la todo el conjunto de la biblioteca, incluyendo sus anexos y el parque que lo rodea, fueran protegidos en conformidad con la Ley del Patrimonio Cultural, es decir, se explica su construcción como monumento dentro del conjunto de bienes patrimoniales de Suecia.


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